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10 de noviembre de 2013

Casa Romana #02

Buscar alojamiento estable en Roma no es muy fácil, si se hace con restricciones presupuestarias y de tipo de pago. Cuando armé el presupuesto para estos 6 meses, lo hice sobre el supuesto de que 900 a 1000 euros al mes deberían alcanzarme para vivir, todo incluido. El problema no es sólo el presupuesto acotado (Roma es una ciudad cara), sino la no disponibilidad de divisa extranjera para los Argentinos (AFIP me autorizó a comprar 830€ para meses en Italia....).

Con lo cual, uno debe priorizar aquellas opciones que puedan pagarse con plásticos (tarjetas de débito y crédito) y por ende a un tipo de cambio mucho más favorable que el euro/dólar paralelo.
Con estas restricciones sobre la mesa, comencé la búsqueda.

El alojamiento de los primeros 6 días lo encontré en AirBNB: Slowly Break & Friends. No era la mejor opción en cuanto a cercanía a la universidad, pero el depto está muy bien conectado con el centro, y la Metro A que me lleva hasta la facultad. Dentro de todo 135€ a la semana no está mal, pero supera el presupuesto mensual de alquiler. El plus, se paga con tarjeta.

En AirBNB no encontré muchas opciones de menos de 400€ al mes, y las que había no parecían muy agradables para estar por mucho tiempo, sí para una estadía turista (dormir bien, bañarse, y dejar el equipaje). O bien quedaban en el culo del mundo....

Busqué también en Bakeca, Kijijj, y otros sitios de avisos de alquiler. Algunos amigos romanos me pasaron avisos que vieron por sus barrios. Había opciones más baratas, entre 300 y 400 la habitación simple, pero esto se paga cash, con lo cual no sólo me saldría más caro en pesos, sino que además me liquidaría mis reservas de divisas.

Contacté un propietario por un cuarto en 4 Bedroom apartment, no parecía una mala opción: 430€ mensuales, 4 habitaciones, para 4 mujeres, a 300 metros de la Metro B (con lo cual conecto rápido con la A para la facu, y voy y vengo del centro fácil). Cuando fui a ver el depto me pareció un poco "apretado", ya que tenía un solo baño completo, y dentro de un ex mini cuarto de cachivaches habían inventado un toilette químico :O con una ducha piccola piccola. Medio choto. Y la mujer del dueño me dijo que el alquiler (al final era 400 + gastos comunes) lo cobraban en cash, con 400€ de depósito de seguridad.

Me fui desalentada del lugar. Ya era miércoles y todavía no tenía dónde mudarme el sábado. La situación comenzó a preocuparme un poco.

Encontré otro depto, también en AirBNB, que parecía prometedor. No tenía reviews, pero a esta altura estaba un poco jugada. Quedé para verlo el jueves por la mañana, la dueña no iba a estar por trabajo, así que su mamá me lo mostraría.

Tomé el 105 en Termini, y se llenó de inmigrantes. Estábamos todos ahí adentro: sudacas, africanos, orientales, europeos del este, todos. Algunos con más olor que otros, pero todos muy concentrados en la suya. Fue la primera vez que vi tantos niños juntos arriba de un mismo bus.

Untitled

El 105 atraviesa algunas cuadras por detrás de Termini que no son las más lindas de Roma, pero sólo me preocuparía si las tuviera que hacer caminando sola. A todo esto, uno va acostumbrando el nivel de "fealdad" de una zona a la media europea, con lo cual esas cuadras feas son cuadras no tan feas en una ciudad grande como Córdoba o Buenos Aires. Son feas o lúgubres comparadas con lo lindo de Roma.

Cuando llego al edificio me recibe Patrizia, que resultó ser una mamá de esas que viven preocupadas, y ven todo un poco a la tremenda. Encima, era la primera vez que iban a alquilar un cuarto del depto, así que estaba llena de dudas. Por suerte la charla fue avanzando a un plano de confianza, ayudado por el hecho de ser ingeniera, trabajar para el estado, y tener la ciudadanía Italiana. Y obvio que la parla in italiano achica la barrera de la comunicación.

El depto es súper luminoso, grande, con buenas instalaciones, y la mayor parte del tiempo estaría sola, porque Margherita trabaja desde temprano, y yo curso a la tarde. Pude cerrar trato vía AirBNB, hasta el 31 enero 2014, pagando 430€mensuales con la tarjeta de crédito (GO-LA-ZO), más gastos comunes de luz, gas, internet, etc.



Me mudé el sábado por la mañana, acarreé mis 30 kilos de equipaje (parece mucho, pero no es tanto para 6 meses de invierno) por el 49+MetroA+105, hasta llegar a mi nueva casita. Patrizia y Margherita me estaban esperando, más emocionadas que yo por la aventura. Por suerte hubo una conexión interesante desde el principio con Margherita, hablamos de la vida y el más allá, hasta descubrimos que compartimos el gusto musical por Radiohead, MUSE, Depeche Mode (ambas suspiramos por Dave...) y varios más.

En definitiva, parece un muy buen comienzo; veremos qué va sucediendo con el correr de las semanas.

16 de mayo de 2012

Costiera Amalfitana

Este post está dedicado al arbolito electrónico que nos ayudó desde Argentina a obtener divisa extranjera, gracias a lo cual pude extraer efectivo aquí, y poder hacer todas las cosas que Mastercard no puede pagar. ¡MUCHAS GRACIAS!


Día 18

Teníamos pensado ir a la isla de Ischia, pero cuando llegamos a la stazione maritima los horarios que seguían no nos quedaban cómodos. Deberíamos haber averiguado un poco ayer. Entonces, nos tomamos el tren Circumvesuviano hacia Sorrento. Estos trenes salen de Napoli hacia ciudades de los alrededores, rodeando el Vesuvio. Las estaciones y vagones están cubiertos de graffitis, algo que no vi en otras ciudades. En la mitad del trayecto se subió una banda de chicos tocando "fa l'americano" con saxo, acordeón (¿o bandoneón?), timbal, y por supuesto, pandereta. Por unos instantes lo vi a Medusa bailando, ahí, en el medio del vagón.

Sorrento es una ciudad muy prolijita, limpia, y con vistas muy bonitas al mar y a la bahía de Napoli.



Almorzamos en un ristorante. Hernán una especialidad de la zona, gnocchi alla sorrentina, y yo variedad de pescados y frutti di mare fritos. Lejos, uno de mis mejores almuerzos, ¡y las rabas estaban increíbles!.

Con la panza bien llena, tomamos el bus a Amalfi, para recorrer la famosa Costiera Amalfitana. No hubo chance de dormirse, no sólo por lo lindo del paisaje, sino por el estilo de conducción alocado que requiere la zona. El camino costero es sinuoso, y angosto, y el colectivo no pedía el paso: lo demandaba. Decenas de veces otros autos que pretendían pasar hicieron marcha atrás (y también los que venían por detrás). En uno de los pasos complicados, gente que estaba en la veredita giraba los manubrios de las scooters estacionadas para que el colectivo pueda pasar. Y el chofer, un personaje, gritandole a otro conductor por la ventana "Vai! Vai! Diritto!! Vai!!!" cuando este vacilaba entre avanzar por un túnel o retroceder. Pero ninguna descripción alcanza, hay que verlo para creerlo, y para reirse como nos reimos nosotros.

La Costiera Amalfitana es muy bella, es impresionante cómo han aprovechado cada espacio de tierra para hacer casas, jardines, huertas, hotelcitos, terrazas, piletas, plantaciones de limones, y hasta una canchita de fútbol. Y todo sobre peñascos con vista al Golfo de Salerno.

En Amalfi estuvimos sólo un rato, algo más de una hora, por que si nos quedabamos más no teníamos más horarios de tren a Napoli. Compramos una meriendita per portare via y nos sentamos en una especie de escollera a ver el atardecer. Me quedé con ganas de más; es uno de los lugares que marqué para volver la próxima vuelta.


Encontramos un deporte extraño como el de Hernán: basquekayak, o kayakbasquet, o qué-basquet-en-kayak. Juegan en kayaks, en una zona de la costa al reparo del oleaje, y el objetivo es que la pelota entre en una especie de mini-arco que está elevado. Además de tirarse los kayaks encima, darse con los remos, etc.

El camino de regreso estuvo más tranquilo, ya no había tanto tráfico. La hora era ideal para ver cómo va cambiando la luz del sol mientras baja, y con ella los colores de los peñascos y de las casitas, todas de colores blanco y pastel.

La cena fue en una trattoria cerquita de la stazione centrale, cottoletta alla milanese con patatine fritte per me, y spaghetti alla carbonara para Hernancito. Todo regado de birra Moretti. Rica rica.

El destino para mañana miércoles es aún incierto. La almohada dirá.




12 de mayo de 2012

Corre que te corre el tren

Día 14 - 20:23

Estamos sentados en el pastito en Prato della Valle, en Padova. Es la plaza más grande de Italia, y una de las más grandes de Europa. Tiene forma de elipse, está rodeada por un doble anillo con estatuas, y un canal de agua entre ambos. Y un pasto mullido y verde, perfecto para tirarse a descansar.





Mientras miro como vuelan las golondrinas, y chillan alocadamente, se escucha "Ai se eu te pego".... qué fantástico cómo viaja la información, ¿¡¿no?!?

En Padova también hay algunos canales de agua como en Venezia. Agrego una foto de uno de los que vimos.

Hoy nos tocó correr trenes de vuelta, esta vez porque el tren Genoa-Milano se retrasó, y llegamos demasiado justo para la combinación Milano-Padova. De hecho, sólo 2' antes de que saliese el otro tren. Afortunadamente, el oficial de Trenitalia a bordo era amorosísimo (o carino) y bastante buenmozón: nos explicó bien claro qué hacer si perdíamos el tren, averiguó de qué andén salía el próximo tren para que no perdamos tiempo, y nos indicó para qué lado habia que correr. ¡Un divino!. Antes de que el tren entre a la estación, nos fue tirando cuántos minutos de demora llevábamos frente a cada control o señal. Y casi al frenar nos.dice: In bocca al luppo! (expresión usada para desear buena suerte ante una situación complicada). Es la primera vez que me lo dicen acá en Italia, ¡qué emoción!. Contesté con un Creppi! y saltamos del tren, corrimos hacia el sottopasaggio, bajamos escaleras, cruzamos del andén 17 al 9, y subimos escaleras. ¿Vieron cuando uno se pega un pique corriendo, sin antes entrar en calor, y con 10kg en la espalda, y siente que se le queman los pulmones por dentro? Bueno, así se sintió. Subimos al tren justo a la hora de salida. ¡¡Uffffff, qué alegriononón!! Creo que si el oficial del tren no nos tiraba todos los tips, no llegabamos ni cerca a tomarlo, y había que esperar una hora más.

El tren a Padova era un Frecciabianca, muy lindo, con mesitas, y tomas de electricidad para cada pasajero. Tienen personal de limpieza a bordo, y el trenomozo (o trenofato?) que pasaba vendiendo bebidas y snacks tenía una cafetera espresso en el carrito. Una locura.

Ahora nos volveremos al hostel en metrotram, una especie de tranvía bien moderno, e iremos a cenar sushi en un localcito de orientales ahí cerca. E intentaré comprar USD vía homebanking para poder extraer euros acá, y entonces no tener que cuidar tanto el efectivo que tenemos. Mamá, no te preocupes, tenemos suficiente como para seguir bien las vacaciones ;-). 

A domani!



11 de mayo de 2012

¡Tierra a la vista!

Día 13 - 23:50

Ayer a la mañana llegamos a Genova, una ciudad portuaria en todos los sentidos. Muchos barcos, un gran puerto, vista al mar, pescadores, viejitos con pinta de marineros, inmigrantes de varios colores, y prostitutas por doquier. El centro histórico es laberíntico, las callecitas super angostas y oscuras (lamadas caruggi), un poco sucias, con cuadras de dimensiones pequeñas. En 1 minuto de caminata ya pasaron 4 esquinas, y uno se siente un poco perdido.

Nuestro hostel está frente al puerto, y también frente a una autostrada elevada. Bastante ruidosa la cosa (en las reviews del hostel un usuario lo advertía...), y nuestra ventana es la única del edificio sin persianitas. Conclusión: se duerme con tapones en los oídos, tapa ojos, y colgando una toalla oscura en la ventana. ;-)
Fuera del tema ambiente, el dueño fue super amable y consejero, pudimos usar el lavarropa pagando sólo €1 por el jabón, la cocina está disponible, y tiene una compu para uso común.

Una de las especialidades de la ciudad es el pesto genovese, el cual probamos en diversas combinaciones: penne al pesto, spaghetti al pesto, y trofie al pesto. Tutto é stato molto buono.


Cerca del hostel hay un pequeño mercado, con todo tipo de negocios, donde compramos pan y fiambres  para el almuerzo de mañana en el tren a Padova. Además, conseguí uns frutillas increibles, dulces, muy jugosas, rojísimas. Un manjar. Me encantó este mercado porque no había turistas como en otros que fuimos, sacando fotos, eran todos locales, se conocían entre ellos, charlaban con los vendedores, muy entretenido.

Ayer por la tarde fuimos al Aquario de Genova, el cual inauguraron en 1992, el año en que celebraron los 500 años de la llegada de Colón a América. Una cosa de locos. Tienen manatíes, tiburones, delfines, focas, y unos pingüinos que son una locura. También unas morenas horripilantes, fieras fieras, y unas medusas divinas, con luz propia. Vimos una gran diversidad de fauna, los peces de aguas tropicales son bellísimos, y le sacamos varias fotos a Nemo y sus amigos. Una señora grande les hablaba, y llamaba al pez payaso "Nemo! Nemo!". Así me veo de vieja (aunque creo que ya tengo este tipo de comportamiento, con los gatos al menos....). En una de las peceras, abierta y de borde bajito, se podía tocar a las rayas. Mmmm, viscosas y rasposas al mismo tiempo.



Por la tarde-noche dimos una vueltita por el centro viejo. Tipo 7-8 todo empieza a cerrar, y la mayoría de la gente desaparece. Naufragamos por los caruggi un poco, hasta que llegamos a una calle más ancha. Ufff, qué alivio, el ambiente estaba un poco incierto ahí dentro.

Hoy fuimos en tren a Santa Margherita, más al sur sobre la costa. Es una ciudad de unos 10.000 habitantes, prolijita, con muchos barquitos en la marina, y una playa pública. Las demás son balnearios pagos. La playas que vimos son angostitas y cortas, me imagino que en verano debe ser medio apretujado el asoleo, pero ¡qué exclusivo gordi!

Caminamos por una calle que va bordeando la costa, hacia Portofino. El mar es muy bello, de un azul por momentos aturquesado, divino divino. A mitad de camino (son 3km en total) bajamos por unas escaleritas hasta el borde del mar, y almorzamos los panini que preparamos ahí mismo.




En un punto, la senda para peatones se aleja de la costa y se eleva por unos bosquecitos, hasta llegar a Portofino, que es super top. Yates con jacuzzi, barra circular, y motos de agua en la cubierta. Barcos a vela enormes. Todo lujo. Alrededor del atracadero, algunos bares/restaurantes, y locales top: Gucci, Louis Vuitton, Ferragamo. Subimos hasta una iglesita, y nos tiramos un rato al sol, con una brisa linda.


Como ya estamos cansados de tanto caminar, volvimos en bus a S.Margherita, y en tren de vuelta a Genova.

Hoy estuvimos un poco preocupados porque mi tarjeta de débito no quizo andar en las maquinitas expendedoras de pasajes de tren, y la necesitamos para extraer el efectivo que nos falta para el resto del viaje (no todo es pagable con débito/crédito, en particular los alojamientos hasta ahora han pedido siempre ca$h). Para colmo, sólo puede extraer efectivo quien tenga una cuenta en moneda extranjera, y esa vendría a ser sólo yo en este caso. Averigüé en mi banco si podía extraer efectivo usando la tarjeta de crédito, y me dijeron que para eso hay que gestionar una clave que se envía al domicilio, y tarda unos 10 días. Tengan en cuenta estas cositas cuando viajen al exterior, porque si por algún motivo la tarjeta se rompe/pierde, es necesario tener un Plan B. Por suerte, la tarjeta anduvo bien en un negocio (no quería probarla en un cajero, a ver si no me la devuelve) y pudimos extraer platita.

Hemos modificado el recorrido pensado por el Lago di Como y alrededores, está muy complicado conseguir alojamiento tan sobre la fecha, más en fin de semana, así que iremos a Padova, y de allí a Venezia.