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30 de septiembre de 2015

Practice and all is coming

Ayer me atacó la angustia y la tristeza.

Por suerte estallé en lágrimas, para sacar la mierda de adentro en forma de agua salada y sollozos.
Pueden ser cientos los motivos, y creo que no vale la pena tratar de descubrir la perfecta interrelación entre ellos para entender el por qué preciso de la angustia.
Pude dormir casi sin problemas; el desahogo seguro ayudó.

Pero hoy escuché este tema y me quebré otra vez.

Y decidí volver a practicar Vipassana, tras muchos meses de abandono.
Fue como volver a un lugar familiar, lleno de amor, lleno de paz.
Cuánta paz.

Sigo sensible.
Sigo con mierda adentro.
Pero sé que tengo herramientas muy prácticas para lidiar con ella.
Yoga y Vipassana.
Soy la única persona que puede arreglar mis problemas.
Y tengo una sola cosa tangible para trabajar: mi cuerpo, con todas sus sensaciones.
Y sé que puedo. Tengo Fe en que se puede.
Sólo hay que trabajar duro.

Practice and all is coming.

8 de marzo de 2015

10 días al ritmo del gong

En el post anterior les conté que me estaba por ir a un curso de 10 días de Vipassana.

Ya volví. 

Y volví muy movilizada. 

Debo reconocer que antes del curso y durante los primeros días no estaba completamente convencida, al menos conscientemente, de que fuera una técnica adecuada para mí. Para entender los beneficios que podría obtener de esta técnica fue necesario experimentarla, vivirla, y no evaluarla desde el plano intelectual únicamente,

La experiencia puede llegar a ser muy transformadora. Lo digo desde mi experiencia personal y a partir de lo que pude compartir con mis compañeros/as de meditación una vez que pudimos hablar entre nosotros. Por supuesto que va a depender de cada individuo, de sus experiencias anteriores, de cuánto se entregue al proceso, y de los procesos internos que haya vivido hasta el momento. Pero en menor o mayor medida, hacer un curso de Vipassana te sacude la cabeza. Y en mi opinión, para bien.

Respecto a la finalidad de la técnica, el objetivo es reducir la desdicha. O sea, estamos hablando de:


Erradicar la desdicha de nuestras vidas no se logra en un curso de 10 días, como podrán imaginar, Pero es posible dar los primeros pasos en el camino, aprendiendo a observar la realidad del universo en nuestro propio cuerpo, y a mantenernos ecuánimes ante las sensaciones que observamos, ya sean agradables o desagradables.
Parece una idea muy utópica así expresada, me los imagino diciendo: "ay sí, como si fuera fácil no reaccionar ante las cosas que sentimos". EXACTO. No es fácil, es muy difícil, pero no imposible.

Respecto a la dinámica del curso, es básicamente hacer vida de monje/a por 10 días. Noble silencio, segregación de hombres y mujeres, celibato, aproximadamente 10 horas de meditación diarias (o de intentar meditar...), comida vegetariana (no matarás ni dañarás a otros seres vivos), y estricto cumplimiento de horarios. Todo al ritmo del gong.


Gong para levantarse a las 4 am, gong 10 minutos antes de cada sesión de meditación, gong para desayunar, gong para almorzar, gong para merendar, gong para cen¡NO! (no hay cena), gong para meditar, gong para la charla de la tarde, gong para ir a dormir. Gong, gong, gong.
Al principio, cuando la mente se niega todo el tiempo a colaborar, el gong puede llegar a ser insoportable. Luego, a medida que fui comprendiendo la naturaleza de mi mente (parlanchina, errática, distraída, cómoda, una fonola que me pasó música todo el tiempo....) y que me fui entregando al proceso, el gong dejó de ser un disparador de embole. Empecé a disfrutar del proceso alrededor del día 4, con certeza al día 6, y a trabajar con mucha voluntad y ganas de avanzar.
Todo el proceso es gradual, cada día se va agregando mayor complejidad a la tarea aprendida, a medida que uno se va estableciendo en la práctica. Los primeros días se aprende la técnica de Anapana, útil para empezar a entrenar la mente y prepararnos para Vipassana, que se enseña el cuarto día.

Los primeros días fueron frustrantes para mí, ya que no lograba enfocar mi mente como quería. Luego empecé a aceptarla, medio loca como es, y a entrenarla.

El día 10 se nos permitió romper el silencio, y comenzamos a intercambiar vivencias entre nosotros. Fue revelador enterarse que personas que me parecían muy sólidas en su práctica la habían pasado mal como yo. Fue duro para todos. Y es por eso que no se permite hablar, para que las vivencias que otros relatan no nos afecten o sugestionen, ya que el proceso es interno y  muy personal. Quizás estén pensando que mucha gente abandona el curso antes de terminarlo, y la verdad es que no; éramos 60 entre hombres y mujeres, y sólo dos personas se fueron. Parece imposible, pero no lo es. Otro aspecto importante es que no es una religión, con lo cual no entra en conflicto con la elección religiosa de cada estudiante.

Por suerte, uno no está solo. Hay un equipo de voluntarios compuesto únicamente por estudiantes antiguos (es decir, que ya han hecho un curso de 10 días), que se desempeñan como "managers" de hombres y mujeres, que cocinan y sirven la comida, suenan el gong, organizan el evento, etc. Los cursos de Vipassana se sustentan sólo con donaciones y voluntariado de estudiantes antiguos. Tal atmósfera de amor es muy movilizante.

Estudiantes, managers, y servidores. Todos felices.
Durante el curso me pasó de todo, desde negación ("esto no es para mí"), emoción, tristeza... Pedí perdón y agradecí a mucha gente que comparte o compartió la vida conmigo. Identifiqué aspectos que me traje para seguir procesando, me amigué con algunos costados de mi misma, y trabajé mucho la tolerancia. Creí que al volver el efecto iba a durar poco, que si uno no está inmerso en la atmósfera protegida de un curso la técnica no funciona. Pero no, pasan los días y sigo movilizada, sigo con ganas de seguir trabajando. Por supuesto que es más difícil concentrarse y meditar en casa, pero se puede. Y durante el día me doy cuenta que soy más consciente de cada cosa que hago, que no tapo lo que me pasa con otra cosa.

La prueba más contundente del cambio fue enterarme, al finalizar el curso, que entraron a robar a nuestra casa. Esto terminó de sacudirme la estantería, fue genial enterarme en ese precisos momento, una especie de patada al pecho que me hizo largar todo el llanto que venía aguantando (soy de las que no lloran fácilmente). Para mi sorpresa, no sentí bronca como en ocasiones previas, lo que más me afectó fue pensar que había perdido información y sobre todo fotos. Durante el viaje de regreso a Córdoba fui pensando en todo eso, haciendo una especie de duelo por lo que había perdido, y confirmando cuánto nos hace sufrir el apego a las cosas. Y fui entendiendo qué ignorante soy, por sufrir tanto por algo así. Es la ignorancia la raíz de nuestro sufrimiento.

A todos los que me cruzo les digo lo mismo: hacer un curso de Vipassana puede traerte muchos beneficios. Hay que vivirlo, no hay manera de que ningún relato transmita la esencia de la práctica. Y si no es en esta vida, será en la que sigue. El camino recién empieza.


Links útiles:

18 de febrero de 2015

Before Vipassana

En unas horas salgo hacia Dolores, cerquita de Capilla del Monte, para tomar un curso de 10 días de meditación Vipassana. Hace pocos meses leí por casualidad un artículo sobre esta técnica y me interesó mucho, sobre todo por la auto observación que implica, lo desafiante de estar 10 días en silencio aprendiendo a meditar, y la curiosidad de lo que pudiera aflorar durante esos días. Por lo general soy muy reactiva a todo, vivo hiper estimulada, y suelo pasarme de vueltas. Con lo cual pienso que aprender esta técnica puede serme muy beneficioso, no sólo a mí, sino también a los que me rodean.

Cuando me enteré de que estaban abiertas las inscripciones para las primeras sesiones de 2015 en Córdoba, me registré sin dudarlo. A medida que les fui contando a mis amigos y familia, me hicieron preguntas como éstas:

¿Qué es Vipassana?

Vipassana, que significa ver las cosas tal como realmente son, es una de las técnicas más antiguas de meditación de la India. Fue redescubierta por Gotama el Buda hace mas de 2.500 años y fue enseñada por él como un remedio universal para males universales, es decir, como un arte: El arte de vivir. Esta técnica no sectaria tiene por objetivos la total erradicación de las impurezas mentales, y la resultante felicidad suprema de la completa liberación. La curación, no meramente la curación de las enfermedades, sino la curación esencial del sufrimiento humano, es su propósito.
Vipassana es un sendero de auto-transformación mediante de la auto-observación. Se concentra en la profunda interconexión entre mente y cuerpo, la cual puede ser experimentada de manera directa, por medio la atención disciplinada dirigida a las sensaciones físicas que forman la vida del cuerpo, y que continuamente se interconectan con la vida de la mente y la condicionan. Es este viaje de autoexploración a las raíces comunes de cuerpo y mente, basado en la observación, lo que disuelve la impureza mental, produciendo una mente equilibrada, llena de amor y compasión.
Las leyes científicas que operan en nuestras sensaciones, sentimientos, pensamientos y juicios llegan a hacerse evidentes. Mediante la experiencia directa, se comprende la naturaleza de como uno crece o decrece, de como uno produce sufrimiento o se libera de él. La vida se va caracterizando por una intensificación de la conciencia, por la ausencia de engaño, por el auto-control y la paz.
¡10 días en silencio!! ¿Y cómo vas a hacer?
La verdad que no tengo la más pálida idea. Supongo que estar con otra gente intentando lo mismo debe ayudar.
Además de estar en silencio, hay varios aspectos más a respetar, desglosados en el Código de Disciplina
¿No será una secta eso? (mis padres)
Parecería que no. Cuando vuelva (si vuelvo) les confirmo.
¿Hacen yoga también?
No, no se hace ejercicio físico durante el curso.
La practica entera es en verdad un entrenamiento mental. De la misma manera que empleamos los ejercicios físicos para mejorar la salud del cuerpo, la Vipassana puede ser utilizada para desarrollar una mente saludable. 
Bueno, ¿pero al menos podés llevarte algo para leer?
No. Ni para leer ni para escribir.
¿Y si te cansás podés irte antes?
No lo recomiendan: El estudiante debe permanecer hasta que el curso finalice totalmente y debe leer y sopesar cuidadosamente también las demás reglas. Solo deben solicitar admisión en un curso aquellos que consideren con toda honestidad que pueden seguir escrupulosamente la disciplina. Quienes no se sientan preparados para realizar ese esfuerzo perderán el tiempo y lo que es más, molestarán a aquellos que quieran trabajar seriamente. El estudiante potencial también debe comprender que no sólo sería desaconsejable, sino incluso perjudicial, abandonar el curso antes de que éste finalice, por encontrar la disciplina demasiado dura. También sería una pena si, a pesar de los repetidos avisos, un estudiante no cumple las reglas y se le tiene que pedir marcharse.
Creo que va a estar muy bueno,


Les dejo algunos links interesantes sobre Vipassana para que hagan su propia investigación:




En estos momentos tengo una mezcla de ansiedad y alegría incómoda, parecido a lo que me pasa cuando estoy por emprender algún viaje. Y no sé por qué me sorprende, si la verdad es que es un gran viaje el que está por comenzar.

¡Hasta la vuelta!