Hoy no llueve. Sigue gris, pero al menos no llueve. Pensaba ir al mercado de Porta Portese, pero investigando en internet encuentro que no se pone muy lindo ultimamente, y que en cambio el de Testaccio sí.
Como hoy es sábado, y me lo merezo (?), desayuno en un barcito cerca de la estación Subaugusta. Tomé uno de los capuccinos más ricos del viaje, con un cornetto increíble. Desayuno soñado, de dorapa por supuesto.
Cerca de San Giovanni in Laterano combiné con el 673, que da unas vueltas por unos calles hermosas, anchas, entre muros antiguos y jardines despampanantes de verde. Abajo les dejo el recorrido aproximado del bus.
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Ya en el barrio, terminé de comprender lo que Lele me explicó hace unos días, y es que
Monte di Testaccio es una colina conformada por restos de ánforas (en latin
testae) que transportaban principalmente aceite de oliva. Al parecer no era conveniente lavarlas y llevarlas de vuelta al lugar de origen, por lo tanto las rompían y apilaban de manera ordenada, con muros de contención y creando terrazas.
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| Taller exclusivo de cinquecento |
El mercado de Testaccio está desde el 2012 en un nuevo edificio, diseñado especificamente para albergar los puestos, y un dato importante es que la electricidad consumida es casi en su totalidad provista por paneles solares en el techo.
Finalmente pude conseguir raíces de gengibre para hacer mi amada infusión de limón, gengibre y miel ante achaques invernales.
Ya era la hora de almorzar, y uno de los puestos me llamó la atención, por la pinta y por la cola que había.
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| ¡ñam! |
Me pedí un panino con l'allesso, una birrita, y salí del mercado para sentarme a comer al sol. En uno de los canteros que encontré libre (lo lindo de este lugar es que hay muy pocos turistas) estaba una señora con sus compras y dos perritos muy simpáticos. Le pregunté si podía sacarles una foto, así que acá salen posando Totó (al fondo) y Miní.
Empezamos a charlar, me preguntó de dónde era y qué hacía en Roma, mientras tanto me fui sacando el piloto, acomodé una bolsa, preparandome para comer, y de repente....
ZASSSSSS
¡¡¡Totó se subió al cantero y me robó el panino!!!!
¡No Totó, que son 3 euros cash que pagué por este sandwich, dejame comer!! No les puedo explicar cómo gritamos con la dueña, yo hasta tironeé del sandwich a ver si lo largaba, pero Totó no dió marcha atrás. Atroden. Miní miraba con cierto estupor, ella también quería pero se ve que es no es tan caradura (y veloz) como su amigo.
Con una mezcla de risa y hambre, me comí un pedazo de carne que había caido en el pastito, y creo que ese gesto hizo que Elettra se ofreciera a reponerme el panino. Dudé un poco, pero terminé aceptando.
Volvimos a Mordi e vai, esta vez me quedé cuidando los perris y las compras de Elettra.
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| Las compras, Totó, yo, y Miní |
Nos sentamos a almorzar juntas, charlando, con los caninos abajo de la mesa, toreando a todo otro perro que osase pasar cerca. Un espectáculo. Elettra, bellísima mujer (no tengo foto..), me contó que está con unas amigas desarrollando un tipo de embalaje sustentable y seguro para artículos frágiles, de vidrio y cerámica principalmente. Ya lo patentaron en la UE, y ahora están haciendo las modificaciones necesarias para poder ingresar al mercado de EEUU. Super interesante. Quedamos en contacto, quién te dice, capaz nos volvemos a cruzar más adelante.
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| Dentro del Museo MACRO, en Testaccio |
Volviendo en dirección a Circo Massimo, me senté en un parque a leer un poco la guía, a ver qué decía del barrio, que me pareció hermoso. Y la verdad no dice mucho, mal Lonely Planet eh? EN WIkipedia dice que aún no es muy conocido por turistas, quizás por eso no aparezca en la guía.
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| Parque de Perros |
Llegando a la esquina de Circo Massimo me topé con la avalancha de turistas, fornidos de mapas y cámaras, que venían probablemente desde el Coliseo, y de los foros romanos.
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| El Coliseo está en refacción, al menos en una de sus caras. |
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| Nunca faltan los gladiadores hace foto-pide plata |
A lo largo de Via dei Fori Imperiali, desde el Coliseo hasta Piazza Venezia, está lleno de vendedores ambulantes, y artistas callejeros. Todos quieren venderte algo. El único que me dió entre lástima y curiosidad fue este chino, que prometía hacerte unos dibujos coloridos y tu nombre en chino por 1 euro. La víctima prendió, y me acerqué a preguntar. Obviamente el de 1 euro era chiquito, y el que yo quería salía 5. ¡5!?! No, es mucho. Ok, 3. Y daaaaaaaaaale.
Me senté a un costadito a ver qué hacía, y una nena preciosa en monopatín se frenó a ver qué hacía....
Llegando a Piazza Venezia, me senté un rato en las escalinatas del Altare della Patria (una máquina de escribir blanca, gigantesca, que emerge hacia lo alto).
Casi sin darme cuenta entré en una casa de diseño PRECIOSA, con cosas HERMOSAS, donde me frené cada dos pasos diciendo "¡no, me muero!" por cada cosita que veía. Menos mal que no vivo acá, y no puedo acumular ni volumen ni peso, si no, este sí que es un atentado al presupuesto.
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| Sección de www.bitossihome.it |
Obviamente que ALGO tenía que comprar, es más fuerte que yo. Pero diganmé si no es hermoso:
No hay dudas,
el espíritu navideño está entre nosotros
;-)