Apenas llegados a la terminal de San Carlos, charlamos un rato largo con el hombre de la oficina de turismo. La onda relajada de los Ticos se empieza a sentir. Nos entretuvimos bastante las 3 horas que faltaban hasta que saliera nuestro bus, con la cantidad de brochures que nos facilitó el de turismo.
Tras almorzar un
casado (típico plato Tico) en la terminal de San Carlos,
tomamos el bus que nos llevó de San José a Mal País. Por suerte no somos muy
altos, porque habia poco espacio para acomodar nuestras piernas; preguntenle si
no al flaco-pinta-de-europeo que nos clavó las rodillas en los riñones todo el
viaje....
Una vez en la ruta, todo se va volviendo más y más verde, hay plantas por
donde se mire, de tamaños y hojas enormes. La humedad se siente desde que salimos
del aeropuerto, pero a medida que avanzamos se puede hasta tocar. Un
primer tramo del bus es por la Interamericana, hasta llegar a Puntarenas, donde
nos subimos a un ferry que cruza el Estrecho de Nicoya y nos deja en Paquera.
Vimos el atardecer desde el ferry, y a medida que llegaba la noche, también
llegaba la fiesta al barco. Cuando fui al bar a buscar una Imperial, me
encontré con una chica haciendo karaoke de un tema de Marcela Morelo, mientras
los bartenders agitaban con palmas. Al ratito nomás, sonaba “La ventanita del
amor” y los gringos intentaban hacer unos pasitos de
salsa-merengue-bachata-quisio.
Abajo del ferry, arriba del bus nuevamente. A esta altura eran alredededor
de las 19, y estábamos podridos de tener las posaderas aplastadas contra un
asiento. Llevábamos unas 17 horas en tránsito, no veíamos la hora de poder
poner los pies en la playa.
Finalmente llegamos a Mal País, el bus nos dejó a 200 metros de la playa, podíamos escuchar el rugido de las olas, y había “olor a mar” en el aire. Nos arrastramos hasta Ritmo Tropical, el hotel donde nos alojaríamos, y donde trabaja nuestra amiga Romina. Apenas entramos nos vimos e hicimos una corrida en cámara lenta al mejor estilo reencuentro de película. ¡Qué lindo poder abrazar a un amigo que uno extraña! La Pura Vida junto al Pacífico acababa de comenzar.