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9 de diciembre de 2012

Snorkeling en Uvita

Día 7 - Parque Nacional Marino Ballena

El Parque Nacional Marino Ballena se encuentra un poco al sur de Uvita, y se caracteriza por playas desiertas, vírgenes, y con mucha fauna marina. Ocasionalmente se pueden ver ballenas y delfines si se toma un tour en bote, el cual nos pareció caro (usd 65) por las 2 horitas que dura, y no es seguro que uno vaya a ver nada, así que fuimos en modo autoguía.
Llevamos sandwiches y bebida para el almuerzo, mucho protector solar, y la máscara y snorkel para sumergirnos en las inmediaciones de Punta Ballena, una formación de arena y rocas con forma de.... ¡cola de ballena! Cuando sube la marea desaparece la parte que conecta la punta con la playa, pero cuando baja se puede ir caminando.
Vista aérea de Punta Ballena
En la orilla hay cientos de cangrejos de muchos tamaños, y caracoles que se van moviendo muy despacio por la arena mojada.
Cuando termina la arena hay una pared de vegetación bastante densa, con palos de coco, almendros, palmeras, enredaderas, y no sé cuántas cosas más. En el límite de la playa andan los caricacos, o cangrejos ermitaños, llevando su casita de aquí para allá, y escondiéndose cuando uno se acerca. Los cangrejos también se esconden cuando uno se mueve, salen como locos para sus cuevitas, corriendo de costado, y después asoman los ojitos a ver si ya puedn salir, super divertidos son.
Surcos alrededor de las casitas de los cangrejos
¡Hola!

También encontramos varios erizos planos de mar:
Entre los árboles Hernán vió un par de guacamayos rojos en la copa de.los almendros, comiendo y acicalándose. Resulta que eran cuatro; después supimos que suelen explorar nuevas zonas en búsqueda de comida, que viven siempre en pareja, y que incluso pueden morir de tristeza cuando el otro muere. Por las ramas altas andaban también las ardillas, muy ocupadas y, cuando no, apuradas, llevando ramitas con hojas y comiendo almendras.
Y donde hay muchos peces, hay muchas aves comiendo en la orilla y en el agua, como los pelícanos que se lanzan en picada al agua, y alrededor les revolotean las gaviotas esperando ligar algo.

Vista hacia la costa desde Punta Ballena (con la marea baja, obvio)
Cuando bajó la marea caminamos hasta la punta Ballena, y en turnos nos sumergimos para buscar pececillos. No tenemos fotos de lo que vimos, pero estuvo muy bueno, hay peces de muchos colores,  formas y diseños, a pocos centímetros de la superficie.
Ave buscadora de comida
Mamífero bípedo conocido como Aquaman
El sol pegó fuerte hoy: soy un palito de la selva (aunque no tan grave como en arrebatos pasados, por suerte).

7 de diciembre de 2012

Snorkeling en Suecos

Día 5 - Playa Suecos

Hoy nos levantamos temprano para ir hasta la bomba (estación de servicio) a llenar el tanque del carro. Todavía no habíamos definido el siguiente paso de nuestro viaje, hasta que en Alamo se nos ocurrió preguntar cuánto costaba rentar un carro por 3 días, quizás desde Jacó. Nos habían comentado que un taxi-boat iba desde Montezuma a Jacó en sólo 1 hora, por unos 50 usd. Parecía una buena opción contra las 6 horas de bus y ferry hasta San José. Mientras desayunábamos desplegamos mapa, guía e internet, y analizamos las opciones.


Finalmente decidimos ir hasta Uvita, donde se encuentra el Parque Nacional Marino Ballena, el cual nos recomendó una tica que trabaja en turismo, por ser bello y no muy visitado. Hicimos todas las reservas necesarias, y enfilamos hacia la playa, pensando en ir a hacer snorkeling a Playa Suecos, casi casi en la pura punta de la península, justo antes de que comience la Reserva Cabo Blanco. De camino nos encontramos con Carlos, que en pocos segundos nos convenció de hacer otra lección de surf, y prometió hacer de guía para ir a snorkelear. Esta vez me cai bastante más que la primera vez, Hernán pudo mantener mejor el equilibrio. Sigo apostando al yoga, sin dudas.

Tomamos un taxi hasta Playa Suecos, ya que es bastante lejos para ir caminando, y la calle es puro polvo. Al llegar pasamos por una playita desde donde salen los pescadores, que también hacen fishing tours. Del otro lado del peñón está Playa Suecos, desierta como pocas, aunque al rato llegaron varios gringos para hacer snorkeling ellos también.


Se pueden ver distintas variedades de peces, algunos de un azul eléctrico, otros amarillos y negros; Hernán logró ver una morena escondida entre unas piedras, y una langosta que no quizo salir a mostrarse enterita.


El agua es preciosa en este lugar, nunca hace frío, ni al entrar ni al salir del agua. Llevar toalla sirve sólo para tirarse sobre ella, nunca la usamos para secarnos.


Por la noche fuimos con Romi, Lili (otra Argentina viviendo hace años en Santa Teresa), su hija Arisha y Hernán a Moana Lodge, que ofrecía un menú de bocas (lo que conocemos como tapas) a precios promocionales.


Pedimos un varieté de vigorón, chifrijo, y calamares empanados:
 
 De izq a der: Chifrijo y Vigorón

Para beber, sangría, Fresca, y una cerveza michelada (en realidad, por la definición en wikipedia lo que tomamos fue una Chelada):

 

Post cena se armó una mini pista de baile, donde algunos Ticos sacaban chispas bailando, y otros gringos hacían payasadas intentando bailar como ellos. Fuimos hasta la playa a ver las estrellas. El cielo estaba despejado como nunca, mañana va a ser un día espectacular, sin dudas.


Y así pasó nuestra última noche en Mal País, después de 5 días a pura playa y puro sunset. 

¡Te vamos a extrañar Romi! 
Ahora será cuestión de saber cuándo volveremos a enocntrarnos, 
y en dónde.... 
;-)

6 de diciembre de 2012

Rent-a-car

Día 4 - Reserva Cabo Blanco, Cabuya y Montezuma

Decidimos visitar la Reserva Cabo Blanco, en la pura punta de la península de Nicoya, para lo cual la mejor opción es contar con movilidad propia, dado que está alejada de Mal País, y no hay un servicio de transporte frecuente. No había carros pequeños, de modo que tuvimos que renta una Rav4, nada de andar con chiquitas nosotros, no no.


De camino a la reserva, además de pasar por zonas espantosas del camino (ay las piedras) que requerían la doble, pasamos por la entrada a la casa de Mel Gibson.

FREEDOM!!!

En la entrada a la reserva nos cobraron como si fuéramos Ticos, gracias a que Carlos venía con nosotros y tenía conocidos en común con la guardaparque. Durante el recorrido, elegimos el corto por las actividades restantes del día, vimos muchas especies de plantas y árboles locales, como por ejemplo el Guanacaste, o "árbol que oye" debido a la forma de oreja de su fruto. Además, el Guanacaste es el árbol nacional de Costa Rica. También vimos varias arañas bonitas pero atemorizantes, y un agoutí.


Al salir de la reserva nos encontramos con un pizote, buscando comida entre la hojarasca. Nos explicó un guardaparque que éste era un pizote solo, un macho que abandona a su grupo, pero que han visto pasar por el puesto una manada de hasta 60 ejemplares.


De la reserva fuimos a almorzar a un lugar muy bonito en Cabuya, y de ahí al lugar de los pescadores, justo frente a la Isla Cabuya, a la cual se puede acceder a pie cuando baja la marea. Sin buscarlos, vimos en un árbol un mono cariblanco, comiendo frutos. Y apareció otro, y otro, y madres con sus monitos a cuestas. Nos entretuvimos un rato viéndolos saltar de rama en rama, ofreciendo un banano ya pasado que devoraron entre varios, mientras otros atacaban un coco que encontraron abierto. Muy graciosos los monos, no tienen desperdicio.


Seguimos camino hasta Montezuma, donde caminamos un trecho por el río hasta llegar a la primer cascada. Nos dimos un baño refrscante, sesión de fotos, y vuelta al auto, sin olvidarnos de la patinada que me pegué en las piedras, hasta quedar con ambos pies (y zapatillas) sumergidos bajo el agua del río.

Antes de volver, paramos en Las Manchas, a intentar un poco de snorkeling mientras teníamos luz. La que les escribe renegó muuuucho con la máscara y el snorkel, y sólo vió un pez marrón bastante aburrido, pero obviamente los otros dos aquaman vieron varios animalejos submarinos.

"Uy, estoy re contenta de ir a tragar agua salada..."

Regresamos a Mal País, a comprar un par de pizzas y cerveza para ir a cenar a Playa Hermosa, un poco más al norte que Santa Teresa. Pensábamos hacer una fogata, pero cuando llegamos al lugar un grupo de gringos tenían andando una de dimensiones hollywoodenses. Imaginen que estabamos a 20 metros y sentíamos el calor del fuego. ¡Bueeeena yonies!

Todavía no sabemos cuáles son los planes para mañana; puede que partamos para San José y de ahí visitemos algún volcán, el Tortuguero y la costa caribeña, o que nos quedemos un día más aquí. Mañana veremos.