Ayer me atacó la angustia y la tristeza.
Por suerte estallé en lágrimas, para sacar la mierda de adentro en forma de agua salada y sollozos.
Pueden ser cientos los motivos, y creo que no vale la pena tratar de descubrir la perfecta interrelación entre ellos para entender el por qué preciso de la angustia.
Pude dormir casi sin problemas; el desahogo seguro ayudó.
Pero hoy escuché este tema y me quebré otra vez.
Y decidí volver a practicar Vipassana, tras muchos meses de abandono.
Fue como volver a un lugar familiar, lleno de amor, lleno de paz.
Cuánta paz.
Sigo sensible.
Sigo con mierda adentro.
Pero sé que tengo herramientas muy prácticas para lidiar con ella.
Yoga y Vipassana.
Soy la única persona que puede arreglar mis problemas.
Y tengo una sola cosa tangible para trabajar: mi cuerpo, con todas sus sensaciones.
Y sé que puedo. Tengo Fe en que se puede.
Sólo hay que trabajar duro.
Practice and all is coming.
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30 de septiembre de 2015
5 de julio de 2015
A veces no hace falta entender
Siempre me gustó explotar mi costado racional. Tiendo a analizar (a veces en exceso) las cosas, personas y situaciones, quiero entender cómo funcionan. Cuando un tema me interesa, hablo con gente que sabe del tema, busco información en internet, consigo libros y artículos para leer, a veces demasiados. Una especie de hoarder, pero no de basura, sino de información. Quiero entender todo.
Allá por el 2010 me acerqué a un centro de Yoga pensando que sería una buena opción para corregir la postura, y remediar mis migrañas. Yoga me encantó desde el primer momento, y siendo un tema que me interesaba, obviamente empezó la acumulación de información: libros, videos, artículos, cursos. Aprendí mucho, aunque mi práctica personal se limitó casi siempre a las clases que tomaba en el centro. En el 2012 hice un año del profesorado, como una manera de aprender más, ¡siempre más información! Obviamente que no todo fue teórico, al mismo tiempo fui experimentando el Yoga a nivel físico y emocional: observé cambios en mi cuerpo, aprendí a relajar ciertos músculos cuando quería, y a usar la respiración para reducir estados de ansiedad. Todo respaldado por alguna explicación racional.
Pero hubo ciertos momentos en los cuales me pasaron cosas que no pude entender. Hacer Sirsasana sin soporte por primera vez y experimentar una inexplicable sensación de ligereza. Sentir mucho placer físico al relajar el abdomen en Viparita Karani. Que me invada la angustia al intentar abrir las caderas en Upavista Konasana. Asumí que tenía que ver con el tipo de postura, pero no siempre las sentía con tal intensidad, entonces no me terminaba de cerrar. Hasta la semana pasada....
La profesora había elegido una serie de apertura de caderas. Supe que iba a sufrir, porque me cuestan mucho; los demás yoguinis suelen flexionarse (algunos más, alguno menos) sin mayores problemas, y yo me quedo erguida como un playmobil. Al primer intento de Upavista sentí como la angustia trepaba desde mi abdomen, hasta anudarse en mi garganta. Lo primero que se me viene a la mente en estos casos es "Uy, qué angustia, mejor aflojo así no lloro"; supongo que es mi lado racional y estructurado, que teme perder el control de la situación. Pero esta vez no aflojé, exhalé largo y dije "que venga si tiene que venir". Y exploté en llanto. Un sollozo angustioso y desesperado. Lágrimas me corrían por la cara mientras intentaba acercar, sin éxito, mi abdomen al piso. Pasamos a otra postura, similar pero no tan intensa. Las lágrimas seguían brotando. tuve ganas de irme de la clase. Pero me quedé. Cuando volvimos a la postura inicial, algo distinto ocurrió. Era como si me hubieran destrabado las caderas, no mucho, pero ahí estaba, la flexión que tanto me costaba finalmente había llegado. La profe me asistió por detrás y avancé un poco más. De vuelta el nudo, de vuelta soltar. Exhalar y soltar, soltar mucho más, no darle bola al miedo. Llorar, pero esta vez no era angustia, era una felicidad extraña. Durante la relajación percibí todo mi interior removido, apaleado. Terminé la práctica agotada, física y emocionalmente, pero raramente feliz.
Allá por el 2010 me acerqué a un centro de Yoga pensando que sería una buena opción para corregir la postura, y remediar mis migrañas. Yoga me encantó desde el primer momento, y siendo un tema que me interesaba, obviamente empezó la acumulación de información: libros, videos, artículos, cursos. Aprendí mucho, aunque mi práctica personal se limitó casi siempre a las clases que tomaba en el centro. En el 2012 hice un año del profesorado, como una manera de aprender más, ¡siempre más información! Obviamente que no todo fue teórico, al mismo tiempo fui experimentando el Yoga a nivel físico y emocional: observé cambios en mi cuerpo, aprendí a relajar ciertos músculos cuando quería, y a usar la respiración para reducir estados de ansiedad. Todo respaldado por alguna explicación racional.
Pero hubo ciertos momentos en los cuales me pasaron cosas que no pude entender. Hacer Sirsasana sin soporte por primera vez y experimentar una inexplicable sensación de ligereza. Sentir mucho placer físico al relajar el abdomen en Viparita Karani. Que me invada la angustia al intentar abrir las caderas en Upavista Konasana. Asumí que tenía que ver con el tipo de postura, pero no siempre las sentía con tal intensidad, entonces no me terminaba de cerrar. Hasta la semana pasada....
La profesora había elegido una serie de apertura de caderas. Supe que iba a sufrir, porque me cuestan mucho; los demás yoguinis suelen flexionarse (algunos más, alguno menos) sin mayores problemas, y yo me quedo erguida como un playmobil. Al primer intento de Upavista sentí como la angustia trepaba desde mi abdomen, hasta anudarse en mi garganta. Lo primero que se me viene a la mente en estos casos es "Uy, qué angustia, mejor aflojo así no lloro"; supongo que es mi lado racional y estructurado, que teme perder el control de la situación. Pero esta vez no aflojé, exhalé largo y dije "que venga si tiene que venir". Y exploté en llanto. Un sollozo angustioso y desesperado. Lágrimas me corrían por la cara mientras intentaba acercar, sin éxito, mi abdomen al piso. Pasamos a otra postura, similar pero no tan intensa. Las lágrimas seguían brotando. tuve ganas de irme de la clase. Pero me quedé. Cuando volvimos a la postura inicial, algo distinto ocurrió. Era como si me hubieran destrabado las caderas, no mucho, pero ahí estaba, la flexión que tanto me costaba finalmente había llegado. La profe me asistió por detrás y avancé un poco más. De vuelta el nudo, de vuelta soltar. Exhalar y soltar, soltar mucho más, no darle bola al miedo. Llorar, pero esta vez no era angustia, era una felicidad extraña. Durante la relajación percibí todo mi interior removido, apaleado. Terminé la práctica agotada, física y emocionalmente, pero raramente feliz.
Algo había pasado, algo se transformó.
No lo entiendo, creo que no logro expresarlo con palabras.
No sé de dónde vino, no sé cómo va a terminar.
Pero lo importante es que algo cambió.
Y finalmente lo entendí: a veces no hace falta entender.
27 de abril de 2015
7 de diciembre de 2013
10 de noviembre de 2013
Atentado al presupuesto
Con la excusa de comprar un mat de Yoga para retomar la práctica tras casi 10 días de abandono, en los que el cuerpo dolorido ya me empezó a pasar factura, hoy fui de excursión a Decathlon.
Para aquellos que no conocen, Decathlon es el paraíso de los amantes del deporte y las actividades al aire libre. Hay de todo, mucha variedad, y buenos precios. Con lo cual, conociéndome, supe que me enfrentaba a una prueba muy dura....
Conseguí un mat bastante bueno, libre de PVC, a 25€. Los empleados de este lugar son amorosos, y uno me abrió un mat para poder probarlo en el piso, y ver si el "grounding" era bueno. Salió Adhomukha Svanasana en el medio del pasillo nomás. :)
Y de paso cañazo, me aprovisioné de ropa para el invierno: manga larga, polar, medias térmicas y guantes. Y que la tarjeta la pague Magoya.

Para aquellos que no conocen, Decathlon es el paraíso de los amantes del deporte y las actividades al aire libre. Hay de todo, mucha variedad, y buenos precios. Con lo cual, conociéndome, supe que me enfrentaba a una prueba muy dura....
Conseguí un mat bastante bueno, libre de PVC, a 25€. Los empleados de este lugar son amorosos, y uno me abrió un mat para poder probarlo en el piso, y ver si el "grounding" era bueno. Salió Adhomukha Svanasana en el medio del pasillo nomás. :)
Y de paso cañazo, me aprovisioné de ropa para el invierno: manga larga, polar, medias térmicas y guantes. Y que la tarjeta la pague Magoya.
23 de octubre de 2012
Viendo el mundo al revés
Hoy estoy muy feliz. ¡Finalmente pude!
Desde aquel día en Bahía Blanca, en que intenté hacer esta asana por primera vez, con la mismísima Mira Mehta mirando y corrigiendo; después de tanto practicar e intentarlo dando golpes contra una pared, intentando a duras penas separarme de la misma sin perder el equilibrio; junto a mis hermosas profes Celia y Angie cuidándome bien de cerca, sintiendo que están detrás de mi espalda y adquiriendo confianza; hasta que, por fin, salió. Sin pared, sin cuidadores, sin caerme.
¡Hola Sirsasana!
Se siente muy lindo estar así,
patas para arriba,
viendo el mundo al revés.
Y es aún más bello
comprender que la práctica lo es todo.
Así de simple.
Así de difícil.
11 de octubre de 2012
Everyone wishes to be happy
A diario me pasa que, al enterarse que practico y estudio Yoga, las personas me preguntan: ¿Y qué es Yoga? ¿Para qué sirve? ¿Es bueno para aumentar la flexibilidad?
La verdad es que siempre dudo sobre qué contestar, porque no estoy muy segura de qué es. Todavía estoy aprendiendo, y este todavía no va a terminar nunca. Sólo sé que comenzó como una manera de aliviar mis dolores de cervicales, migrañas y contracturas, y con el tiempo comprendí que era mucho más, y elegí el Yoga como un camino de sanación tras tantos años de vivir desconectada del cuerpo, y con apegos a miles de cosas. Sólo eso, lo elegí. Porque el camino está lleno de obstáculos, es muy difícil cambiar la manera que tengo de pensar, y de vivir. Y no nos olvidemos del entorno, somos engranajes de un sistema y no es simple (¿será incluso posible?) aislarse de dicha maquinaria. Con lo cual sé que va a requerir mucho esfuerzo y dedicación. No sé hasta dónde llegaré, pero lo importante no es llegar a algún lugar, lo importante es intentar, y seguir intentando, y seguir intentando.
Y en esta búsqueda, en la cual estoy leyendo muchas cosas para lograr comprender apenas un poquito más, a veces encuentro palabras muy claras, y al leerlas me sonrío y digo: ¡ESTO es Yoga! Me dan ganas de hacer una tarjetita para leer en voz alta cada vez que alguien (inclusive yo misma) me lo pregunta. Hasta que haga dicha tarjeta, lo publico acá para los que puedan leerlo:
Everyone in this world wishes to be happy and free from misery. But the worldly means of happiness are neither certain nor final. The thinking man therefore turns to other possible means which are free from these drawbacks. He eventually discovers that the root cause of his sufferings is his ignorance of his own nature resulting from his mistaken identity with intellect/mind, in other words, the prakriti. The root cause resulting in a chain of evils is outlined as fivefold in Yogasutra (2.3) under the name klesha, suffering: ignorance, ego, attachment, hatred, urge to live. The thinking man thus realises that the only means of getting rid of worldly sufferings is to get divorced from the prakriti. But the mistaken identity he carries on his head, age after age, does not allow him easily to take this step; for age-long impressions are extremely difficult to shake off. There is a world of distance between information and experience of a fact. It is then the question of freeing the mind from age-old impressions so that it can concentrate on his real identity. Now the mind is so fickle (instable, erratic) that it is impossible to concentrate it on a given subject unless its movements towards other objects are blocked. This is where Yoga steps in and offers its solution.
Algunas definiciones que pueden ayudar:
- Yogasutras: Los Yoga-sutra (en sánscrito ‘aforismos del yoga’) son los antiguos textos fundacionales del yoga escritos por Patañjali (siglo III a. C.). En el hinduismo, el yoga es una de las seis darśana o escuelas doctrinales ortodoxas.
- Prakriti: es la materia básica de la que se compone el universo.
- klesha: se refiere generalmente a estados mentales que de manera temporal nublan la mente y se manifiestan en acciones negativas para el karma.
La verdad es que siempre dudo sobre qué contestar, porque no estoy muy segura de qué es. Todavía estoy aprendiendo, y este todavía no va a terminar nunca. Sólo sé que comenzó como una manera de aliviar mis dolores de cervicales, migrañas y contracturas, y con el tiempo comprendí que era mucho más, y elegí el Yoga como un camino de sanación tras tantos años de vivir desconectada del cuerpo, y con apegos a miles de cosas. Sólo eso, lo elegí. Porque el camino está lleno de obstáculos, es muy difícil cambiar la manera que tengo de pensar, y de vivir. Y no nos olvidemos del entorno, somos engranajes de un sistema y no es simple (¿será incluso posible?) aislarse de dicha maquinaria. Con lo cual sé que va a requerir mucho esfuerzo y dedicación. No sé hasta dónde llegaré, pero lo importante no es llegar a algún lugar, lo importante es intentar, y seguir intentando, y seguir intentando.
Y en esta búsqueda, en la cual estoy leyendo muchas cosas para lograr comprender apenas un poquito más, a veces encuentro palabras muy claras, y al leerlas me sonrío y digo: ¡ESTO es Yoga! Me dan ganas de hacer una tarjetita para leer en voz alta cada vez que alguien (inclusive yo misma) me lo pregunta. Hasta que haga dicha tarjeta, lo publico acá para los que puedan leerlo:
Everyone in this world wishes to be happy and free from misery. But the worldly means of happiness are neither certain nor final. The thinking man therefore turns to other possible means which are free from these drawbacks. He eventually discovers that the root cause of his sufferings is his ignorance of his own nature resulting from his mistaken identity with intellect/mind, in other words, the prakriti. The root cause resulting in a chain of evils is outlined as fivefold in Yogasutra (2.3) under the name klesha, suffering: ignorance, ego, attachment, hatred, urge to live. The thinking man thus realises that the only means of getting rid of worldly sufferings is to get divorced from the prakriti. But the mistaken identity he carries on his head, age after age, does not allow him easily to take this step; for age-long impressions are extremely difficult to shake off. There is a world of distance between information and experience of a fact. It is then the question of freeing the mind from age-old impressions so that it can concentrate on his real identity. Now the mind is so fickle (instable, erratic) that it is impossible to concentrate it on a given subject unless its movements towards other objects are blocked. This is where Yoga steps in and offers its solution.
En simples palabras, Yoga nos sirve para
descubrir nuestra propia naturaleza,
y liberarnos del sufrimiento.
:)
¡Namaste!
Algunas definiciones que pueden ayudar:
- Yogasutras: Los Yoga-sutra (en sánscrito ‘aforismos del yoga’) son los antiguos textos fundacionales del yoga escritos por Patañjali (siglo III a. C.). En el hinduismo, el yoga es una de las seis darśana o escuelas doctrinales ortodoxas.
- Prakriti: es la materia básica de la que se compone el universo.
- klesha: se refiere generalmente a estados mentales que de manera temporal nublan la mente y se manifiestan en acciones negativas para el karma.
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