Ayer me atacó la angustia y la tristeza.
Por suerte estallé en lágrimas, para sacar la mierda de adentro en forma de agua salada y sollozos.
Pueden ser cientos los motivos, y creo que no vale la pena tratar de descubrir la perfecta interrelación entre ellos para entender el por qué preciso de la angustia.
Pude dormir casi sin problemas; el desahogo seguro ayudó.
Pero hoy escuché este tema y me quebré otra vez.
Y decidí volver a practicar Vipassana, tras muchos meses de abandono.
Fue como volver a un lugar familiar, lleno de amor, lleno de paz.
Cuánta paz.
Sigo sensible.
Sigo con mierda adentro.
Pero sé que tengo herramientas muy prácticas para lidiar con ella.
Yoga y Vipassana.
Soy la única persona que puede arreglar mis problemas.
Y tengo una sola cosa tangible para trabajar: mi cuerpo, con todas sus sensaciones.
Y sé que puedo. Tengo Fe en que se puede.
Sólo hay que trabajar duro.
Practice and all is coming.
Mostrando entradas con la etiqueta Felicidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Felicidad. Mostrar todas las entradas
30 de septiembre de 2015
5 de julio de 2015
A veces no hace falta entender
Siempre me gustó explotar mi costado racional. Tiendo a analizar (a veces en exceso) las cosas, personas y situaciones, quiero entender cómo funcionan. Cuando un tema me interesa, hablo con gente que sabe del tema, busco información en internet, consigo libros y artículos para leer, a veces demasiados. Una especie de hoarder, pero no de basura, sino de información. Quiero entender todo.
Allá por el 2010 me acerqué a un centro de Yoga pensando que sería una buena opción para corregir la postura, y remediar mis migrañas. Yoga me encantó desde el primer momento, y siendo un tema que me interesaba, obviamente empezó la acumulación de información: libros, videos, artículos, cursos. Aprendí mucho, aunque mi práctica personal se limitó casi siempre a las clases que tomaba en el centro. En el 2012 hice un año del profesorado, como una manera de aprender más, ¡siempre más información! Obviamente que no todo fue teórico, al mismo tiempo fui experimentando el Yoga a nivel físico y emocional: observé cambios en mi cuerpo, aprendí a relajar ciertos músculos cuando quería, y a usar la respiración para reducir estados de ansiedad. Todo respaldado por alguna explicación racional.
Pero hubo ciertos momentos en los cuales me pasaron cosas que no pude entender. Hacer Sirsasana sin soporte por primera vez y experimentar una inexplicable sensación de ligereza. Sentir mucho placer físico al relajar el abdomen en Viparita Karani. Que me invada la angustia al intentar abrir las caderas en Upavista Konasana. Asumí que tenía que ver con el tipo de postura, pero no siempre las sentía con tal intensidad, entonces no me terminaba de cerrar. Hasta la semana pasada....
La profesora había elegido una serie de apertura de caderas. Supe que iba a sufrir, porque me cuestan mucho; los demás yoguinis suelen flexionarse (algunos más, alguno menos) sin mayores problemas, y yo me quedo erguida como un playmobil. Al primer intento de Upavista sentí como la angustia trepaba desde mi abdomen, hasta anudarse en mi garganta. Lo primero que se me viene a la mente en estos casos es "Uy, qué angustia, mejor aflojo así no lloro"; supongo que es mi lado racional y estructurado, que teme perder el control de la situación. Pero esta vez no aflojé, exhalé largo y dije "que venga si tiene que venir". Y exploté en llanto. Un sollozo angustioso y desesperado. Lágrimas me corrían por la cara mientras intentaba acercar, sin éxito, mi abdomen al piso. Pasamos a otra postura, similar pero no tan intensa. Las lágrimas seguían brotando. tuve ganas de irme de la clase. Pero me quedé. Cuando volvimos a la postura inicial, algo distinto ocurrió. Era como si me hubieran destrabado las caderas, no mucho, pero ahí estaba, la flexión que tanto me costaba finalmente había llegado. La profe me asistió por detrás y avancé un poco más. De vuelta el nudo, de vuelta soltar. Exhalar y soltar, soltar mucho más, no darle bola al miedo. Llorar, pero esta vez no era angustia, era una felicidad extraña. Durante la relajación percibí todo mi interior removido, apaleado. Terminé la práctica agotada, física y emocionalmente, pero raramente feliz.
Allá por el 2010 me acerqué a un centro de Yoga pensando que sería una buena opción para corregir la postura, y remediar mis migrañas. Yoga me encantó desde el primer momento, y siendo un tema que me interesaba, obviamente empezó la acumulación de información: libros, videos, artículos, cursos. Aprendí mucho, aunque mi práctica personal se limitó casi siempre a las clases que tomaba en el centro. En el 2012 hice un año del profesorado, como una manera de aprender más, ¡siempre más información! Obviamente que no todo fue teórico, al mismo tiempo fui experimentando el Yoga a nivel físico y emocional: observé cambios en mi cuerpo, aprendí a relajar ciertos músculos cuando quería, y a usar la respiración para reducir estados de ansiedad. Todo respaldado por alguna explicación racional.
Pero hubo ciertos momentos en los cuales me pasaron cosas que no pude entender. Hacer Sirsasana sin soporte por primera vez y experimentar una inexplicable sensación de ligereza. Sentir mucho placer físico al relajar el abdomen en Viparita Karani. Que me invada la angustia al intentar abrir las caderas en Upavista Konasana. Asumí que tenía que ver con el tipo de postura, pero no siempre las sentía con tal intensidad, entonces no me terminaba de cerrar. Hasta la semana pasada....
La profesora había elegido una serie de apertura de caderas. Supe que iba a sufrir, porque me cuestan mucho; los demás yoguinis suelen flexionarse (algunos más, alguno menos) sin mayores problemas, y yo me quedo erguida como un playmobil. Al primer intento de Upavista sentí como la angustia trepaba desde mi abdomen, hasta anudarse en mi garganta. Lo primero que se me viene a la mente en estos casos es "Uy, qué angustia, mejor aflojo así no lloro"; supongo que es mi lado racional y estructurado, que teme perder el control de la situación. Pero esta vez no aflojé, exhalé largo y dije "que venga si tiene que venir". Y exploté en llanto. Un sollozo angustioso y desesperado. Lágrimas me corrían por la cara mientras intentaba acercar, sin éxito, mi abdomen al piso. Pasamos a otra postura, similar pero no tan intensa. Las lágrimas seguían brotando. tuve ganas de irme de la clase. Pero me quedé. Cuando volvimos a la postura inicial, algo distinto ocurrió. Era como si me hubieran destrabado las caderas, no mucho, pero ahí estaba, la flexión que tanto me costaba finalmente había llegado. La profe me asistió por detrás y avancé un poco más. De vuelta el nudo, de vuelta soltar. Exhalar y soltar, soltar mucho más, no darle bola al miedo. Llorar, pero esta vez no era angustia, era una felicidad extraña. Durante la relajación percibí todo mi interior removido, apaleado. Terminé la práctica agotada, física y emocionalmente, pero raramente feliz.
Algo había pasado, algo se transformó.
No lo entiendo, creo que no logro expresarlo con palabras.
No sé de dónde vino, no sé cómo va a terminar.
Pero lo importante es que algo cambió.
Y finalmente lo entendí: a veces no hace falta entender.
27 de abril de 2015
8 de marzo de 2015
10 días al ritmo del gong
En el post anterior les conté que me estaba por ir a un curso de 10 días de Vipassana.
Debo reconocer que antes del curso y durante los primeros días no estaba completamente convencida, al menos conscientemente, de que fuera una técnica adecuada para mí. Para entender los beneficios que podría obtener de esta técnica fue necesario experimentarla, vivirla, y no evaluarla desde el plano intelectual únicamente,
La experiencia puede llegar a ser muy transformadora. Lo digo desde mi experiencia personal y a partir de lo que pude compartir con mis compañeros/as de meditación una vez que pudimos hablar entre nosotros. Por supuesto que va a depender de cada individuo, de sus experiencias anteriores, de cuánto se entregue al proceso, y de los procesos internos que haya vivido hasta el momento. Pero en menor o mayor medida, hacer un curso de Vipassana te sacude la cabeza. Y en mi opinión, para bien.
Respecto a la finalidad de la técnica, el objetivo es reducir la desdicha. O sea, estamos hablando de:
Erradicar la desdicha de nuestras vidas no se logra en un curso de 10 días, como podrán imaginar, Pero es posible dar los primeros pasos en el camino, aprendiendo a observar la realidad del universo en nuestro propio cuerpo, y a mantenernos ecuánimes ante las sensaciones que observamos, ya sean agradables o desagradables.
Parece una idea muy utópica así expresada, me los imagino diciendo: "ay sí, como si fuera fácil no reaccionar ante las cosas que sentimos". EXACTO. No es fácil, es muy difícil, pero no imposible.
Respecto a la dinámica del curso, es básicamente hacer vida de monje/a por 10 días. Noble silencio, segregación de hombres y mujeres, celibato, aproximadamente 10 horas de meditación diarias (o de intentar meditar...), comida vegetariana (no matarás ni dañarás a otros seres vivos), y estricto cumplimiento de horarios. Todo al ritmo del gong.
Gong para levantarse a las 4 am, gong 10 minutos antes de cada sesión de meditación, gong para desayunar, gong para almorzar, gong para merendar, gong para cen¡NO! (no hay cena), gong para meditar, gong para la charla de la tarde, gong para ir a dormir. Gong, gong, gong.
Al principio, cuando la mente se niega todo el tiempo a colaborar, el gong puede llegar a ser insoportable. Luego, a medida que fui comprendiendo la naturaleza de mi mente (parlanchina, errática, distraída, cómoda, una fonola que me pasó música todo el tiempo....) y que me fui entregando al proceso, el gong dejó de ser un disparador de embole. Empecé a disfrutar del proceso alrededor del día 4, con certeza al día 6, y a trabajar con mucha voluntad y ganas de avanzar.
Todo el proceso es gradual, cada día se va agregando mayor complejidad a la tarea aprendida, a medida que uno se va estableciendo en la práctica. Los primeros días se aprende la técnica de Anapana, útil para empezar a entrenar la mente y prepararnos para Vipassana, que se enseña el cuarto día.
Los primeros días fueron frustrantes para mí, ya que no lograba enfocar mi mente como quería. Luego empecé a aceptarla, medio loca como es, y a entrenarla.
El día 10 se nos permitió romper el silencio, y comenzamos a intercambiar vivencias entre nosotros. Fue revelador enterarse que personas que me parecían muy sólidas en su práctica la habían pasado mal como yo. Fue duro para todos. Y es por eso que no se permite hablar, para que las vivencias que otros relatan no nos afecten o sugestionen, ya que el proceso es interno y muy personal. Quizás estén pensando que mucha gente abandona el curso antes de terminarlo, y la verdad es que no; éramos 60 entre hombres y mujeres, y sólo dos personas se fueron. Parece imposible, pero no lo es. Otro aspecto importante es que no es una religión, con lo cual no entra en conflicto con la elección religiosa de cada estudiante.
Por suerte, uno no está solo. Hay un equipo de voluntarios compuesto únicamente por estudiantes antiguos (es decir, que ya han hecho un curso de 10 días), que se desempeñan como "managers" de hombres y mujeres, que cocinan y sirven la comida, suenan el gong, organizan el evento, etc. Los cursos de Vipassana se sustentan sólo con donaciones y voluntariado de estudiantes antiguos. Tal atmósfera de amor es muy movilizante.
Durante el curso me pasó de todo, desde negación ("esto no es para mí"), emoción, tristeza... Pedí perdón y agradecí a mucha gente que comparte o compartió la vida conmigo. Identifiqué aspectos que me traje para seguir procesando, me amigué con algunos costados de mi misma, y trabajé mucho la tolerancia. Creí que al volver el efecto iba a durar poco, que si uno no está inmerso en la atmósfera protegida de un curso la técnica no funciona. Pero no, pasan los días y sigo movilizada, sigo con ganas de seguir trabajando. Por supuesto que es más difícil concentrarse y meditar en casa, pero se puede. Y durante el día me doy cuenta que soy más consciente de cada cosa que hago, que no tapo lo que me pasa con otra cosa.
La prueba más contundente del cambio fue enterarme, al finalizar el curso, que entraron a robar a nuestra casa. Esto terminó de sacudirme la estantería, fue genial enterarme en ese precisos momento, una especie de patada al pecho que me hizo largar todo el llanto que venía aguantando (soy de las que no lloran fácilmente). Para mi sorpresa, no sentí bronca como en ocasiones previas, lo que más me afectó fue pensar que había perdido información y sobre todo fotos. Durante el viaje de regreso a Córdoba fui pensando en todo eso, haciendo una especie de duelo por lo que había perdido, y confirmando cuánto nos hace sufrir el apego a las cosas. Y fui entendiendo qué ignorante soy, por sufrir tanto por algo así. Es la ignorancia la raíz de nuestro sufrimiento.
A todos los que me cruzo les digo lo mismo: hacer un curso de Vipassana puede traerte muchos beneficios. Hay que vivirlo, no hay manera de que ningún relato transmita la esencia de la práctica. Y si no es en esta vida, será en la que sigue. El camino recién empieza.
Ya volví.
Y volví muy movilizada.
La experiencia puede llegar a ser muy transformadora. Lo digo desde mi experiencia personal y a partir de lo que pude compartir con mis compañeros/as de meditación una vez que pudimos hablar entre nosotros. Por supuesto que va a depender de cada individuo, de sus experiencias anteriores, de cuánto se entregue al proceso, y de los procesos internos que haya vivido hasta el momento. Pero en menor o mayor medida, hacer un curso de Vipassana te sacude la cabeza. Y en mi opinión, para bien.
Respecto a la finalidad de la técnica, el objetivo es reducir la desdicha. O sea, estamos hablando de:
Erradicar la desdicha de nuestras vidas no se logra en un curso de 10 días, como podrán imaginar, Pero es posible dar los primeros pasos en el camino, aprendiendo a observar la realidad del universo en nuestro propio cuerpo, y a mantenernos ecuánimes ante las sensaciones que observamos, ya sean agradables o desagradables.
Parece una idea muy utópica así expresada, me los imagino diciendo: "ay sí, como si fuera fácil no reaccionar ante las cosas que sentimos". EXACTO. No es fácil, es muy difícil, pero no imposible.
Respecto a la dinámica del curso, es básicamente hacer vida de monje/a por 10 días. Noble silencio, segregación de hombres y mujeres, celibato, aproximadamente 10 horas de meditación diarias (o de intentar meditar...), comida vegetariana (no matarás ni dañarás a otros seres vivos), y estricto cumplimiento de horarios. Todo al ritmo del gong.
Gong para levantarse a las 4 am, gong 10 minutos antes de cada sesión de meditación, gong para desayunar, gong para almorzar, gong para merendar, gong para cen¡NO! (no hay cena), gong para meditar, gong para la charla de la tarde, gong para ir a dormir. Gong, gong, gong.
Al principio, cuando la mente se niega todo el tiempo a colaborar, el gong puede llegar a ser insoportable. Luego, a medida que fui comprendiendo la naturaleza de mi mente (parlanchina, errática, distraída, cómoda, una fonola que me pasó música todo el tiempo....) y que me fui entregando al proceso, el gong dejó de ser un disparador de embole. Empecé a disfrutar del proceso alrededor del día 4, con certeza al día 6, y a trabajar con mucha voluntad y ganas de avanzar.
Todo el proceso es gradual, cada día se va agregando mayor complejidad a la tarea aprendida, a medida que uno se va estableciendo en la práctica. Los primeros días se aprende la técnica de Anapana, útil para empezar a entrenar la mente y prepararnos para Vipassana, que se enseña el cuarto día.
Los primeros días fueron frustrantes para mí, ya que no lograba enfocar mi mente como quería. Luego empecé a aceptarla, medio loca como es, y a entrenarla.
El día 10 se nos permitió romper el silencio, y comenzamos a intercambiar vivencias entre nosotros. Fue revelador enterarse que personas que me parecían muy sólidas en su práctica la habían pasado mal como yo. Fue duro para todos. Y es por eso que no se permite hablar, para que las vivencias que otros relatan no nos afecten o sugestionen, ya que el proceso es interno y muy personal. Quizás estén pensando que mucha gente abandona el curso antes de terminarlo, y la verdad es que no; éramos 60 entre hombres y mujeres, y sólo dos personas se fueron. Parece imposible, pero no lo es. Otro aspecto importante es que no es una religión, con lo cual no entra en conflicto con la elección religiosa de cada estudiante.
Por suerte, uno no está solo. Hay un equipo de voluntarios compuesto únicamente por estudiantes antiguos (es decir, que ya han hecho un curso de 10 días), que se desempeñan como "managers" de hombres y mujeres, que cocinan y sirven la comida, suenan el gong, organizan el evento, etc. Los cursos de Vipassana se sustentan sólo con donaciones y voluntariado de estudiantes antiguos. Tal atmósfera de amor es muy movilizante.
![]() |
| Estudiantes, managers, y servidores. Todos felices. |
La prueba más contundente del cambio fue enterarme, al finalizar el curso, que entraron a robar a nuestra casa. Esto terminó de sacudirme la estantería, fue genial enterarme en ese precisos momento, una especie de patada al pecho que me hizo largar todo el llanto que venía aguantando (soy de las que no lloran fácilmente). Para mi sorpresa, no sentí bronca como en ocasiones previas, lo que más me afectó fue pensar que había perdido información y sobre todo fotos. Durante el viaje de regreso a Córdoba fui pensando en todo eso, haciendo una especie de duelo por lo que había perdido, y confirmando cuánto nos hace sufrir el apego a las cosas. Y fui entendiendo qué ignorante soy, por sufrir tanto por algo así. Es la ignorancia la raíz de nuestro sufrimiento.
A todos los que me cruzo les digo lo mismo: hacer un curso de Vipassana puede traerte muchos beneficios. Hay que vivirlo, no hay manera de que ningún relato transmita la esencia de la práctica. Y si no es en esta vida, será en la que sigue. El camino recién empieza.
Links útiles:
12 de mayo de 2014
¡Ayúdame a mirar!
Todavía me acuerdo el día en que Hernán me regaló "El libro de los abrazos". Fue un sábado del mes de julio, bajo un hermoso sol de invierno en Parque Rivadavia. Me devoré el libro en poco tiempo, dejando notas y marcas en varias de las historias. Una de ellas se mantiene vívida en mi memoria, y expresa perfectamente qué me pasa en este viaje: necesito ayuda para mirar.
Y se siente maravilloso.
20 de marzo de 2014
Delft la hermosa
Hoy tomé prestada la bici de JP y juntas nos subimos a un tren con dirección Den Haag, destino a Delft. Para llevar la bici en el tren hay que comprar un ticket aparte; por suerte toda la gente a la cual recurrí por ayuda hasta ahora resultó muy amable y educada, y casi todos hablan Inglés.
Almorce una bandejita de shrimps fritos en el mercado, con un espresso y un mini chocolate de postre. Tanto viento y bici me cansaron un poco, así que me senté al sol en el jardín del convento de Saint Agatha. Acaba se sumarse una parejita mayor, así que estamos los tres como lagartos disfrutando el calorcito, mientras ellos hablan un inentendible (para mí) holandés.
Cuando pasamos por Rotterdam pude ver lo que ya varios me comentaron: que la ciudad fue destruida (bombed-flat dice la guía) por los bombardeos alemanes durante la Segunda Guerra, y su recontrucción se hizo utilizando un estilo moderno. Los rascacielos emergen por toda la ciudad. Tengo que venir a visitarla.
Unos chicos que viajaban en la zona de bicis del tren me dijeron que traje buen tiempo conmigo, porque no llueve y brilla un sol espectacular.
Desde la estación de trenes de Delft no fue difícil encontrar el camino hacia el centro, sólo tuve que dejarme llevar por la marea de gente en bici que atravesaba un parking atestado (de bicis, obviamente) y se deslizaba en dirección al centruum
Da la casualidad que hoy es jueves, día de Markt en la plaza central, entre la New Church y el City Town. En la oficina de info turísitica conseguí una guía para recorrer Delft a pie por euros 3,75, con detalles de los distintos puntos importantes, ya sea históricos o vinculados a obras arquitectónicas (la ciudad es bastante clásica, pero tiene algunos sectores con estilo moderno, aunque no de edificios altos). En el mercado me aprovisioné de una super galleta de chocolate y una tartita de manzana para el camino, y empecé a caminar. Pero a los pocos metros me arrepentí y volví a buscar la bici; las calles son óptimas para recorrerlas en bici, mapita en mano.
Delft es muy bonita, no deja de sorprenderme la cantidad de gente en bici por las calles, es sinceramente impactante, sobre todo viniendo de lugares donde no es tan común. Niños, jóvenes, adultos, viejitos. Todos. A los bebés los llevan en la bici desde que se sostienen sentaditos, con apenas meses de edad. Obviamente que hasta los perros viajan en bici, en canastitos adelante.
27 de diciembre de 2013
Il natale di Hansel e Gretel
C'era una volta...
Hansel y Gretel llegaron a Cosenza un día antes de Navidad, tras casi 7 horas de viaje a bordo de un colectivo muy estrecho. En Roma, y durante gran parte del camino, reinaba una niebla espesa y misteriosa, como si estuviesen en Milano, o Londres. A medida que avanzaban hacia el sur, el sol se fue abriendo camino, y la niebla desapareció. El calor del sol fue entrando en el colectivo, contribuyendo al calor de una calefacción intensa y sofocante. Gretel estaba a punto de desfallecer, el aire era muy espeso ya, cuando unas señoras le pidieron al chofer que apague la calefacción. Poco a poco, el aire se volvió respirable, y Gretel se sintió mucho mejor.
Los niños habían llevado restos de pan, porchetta, y ensalada para ir dejando rastros del recorrido, pero sucumbieron al hambre del mediodía y se comieron todo.... Si tan sólo hubieran sabido que en Cosenza les esperaba la maldición del engorde navideño.
En Cosenza los esperaban Valentina y Mirko, cuya misión secreta era engordar a los niños hasta reventar. Tras recorrer un poco el centro histórico de la ciudad, comieron dudruddia (masa rellena de mozzarella y pomodoro, frita), luego tomaron un aperitivo con servicio buffet, y por la noche cenaron pasta alla carbonara, la especialidad de Mirko.
El 24 visitaron las montañas de la Sila, y desayunaron capuccino con sfogliatella rellena de ricotta. Compraron algunos insumos típicos de la región en un local fantástico, y siguieron camino hasta la reserva de los "Gigantes de la Sila", con árboles centenarios.
Almorzaron pizza y focaccia rellena con mates, y volvieron a la ciudad para prepararse para el primer banquete Navideño.
La familia de Valentina también estaba complotada en este maléfico plan de engorde. Habían preparado 13 platos distintos, los cuáles fueron cocinando desde las 4 de la tarde hasta el momento de la cena.
Almorzaron pizza y focaccia rellena con mates, y volvieron a la ciudad para prepararse para el primer banquete Navideño.
Tras la cena, fueron a tomar grappa y prosecco a la plaza del centro de Cosenza. El conteo de calorías seguía y seguía...
Al día siguiente, fueron siguiendo el camino trazado por pedacitos de turrón hacia la casa de la mamá de Mirko, donde los esperaban otros 13 platos, regados de prosecco, vinos varios, grappa, caffè, algún que otro licor, ufff...
Los cuerpitos de Hansel y Gretel comenzaron a hincharse, estaban cada vez más rellenos de comida. Esa noche fueron a visitar el pesebre viviente "più bello d'Italia" en el pueblito de Panettiere. Por unos pocos días, todo el pueblo se transforma en pesebre viviente, y los habitantes se convierten en personajes del pasado, ejerciendo las tareas cuotidianas y oficios de la misma manera que hace 2000 años.
![]() |
| "Si no siguen comiendo, son boleta" |
![]() |
| Con la mamá, tía y hermana de Mirko |
El jueves 26 creían ya estar libres de esta condena gastronómica, pero no, pobres e inocentes palomitas. Aún tenían que atravesar la última gran prueba, la cena en casa del papá de Mirko. Esta vez no fueron 13 platos, pero fueron muchos más los vinos y licores y grappas. Hansel y Gretel pensaron que era el fin., que no podrían salir con vida de la maldición...
Por suerte, sus captores se apiadaron de sus almas, y al otro día los dejaron libres, libres como el viento para seguir recorriendo el sur de Italia. Les costó varios días recuperarse de semejante odisea, pero poco a poco salieron adelante. Lo que no sabían era que a la vuelta de la esquina les esperaba otro desafío similar: el engorde de Capodanno a Napoli.
22 de diciembre de 2013
Pranzo di Natale #02
Ayer sábado arrancamos el día con Emanuele visitando un poco de Tivoli. Digo poco porque estuvimos atascados en el tráfico a la salida de Roma, y a eso de las 12 teníamos que estar en casa de Mauro para el almuerzo.
En el camino pasamos por varias canteras de mármol, ubicadas a los costados de la ruta, y complejos de aguas termales.
En Tivoli se erigieron algunas "villas" romanas, como por ejemplo Villa d'Este, Villa Adriana y Villa Gregoriana. Sobre las villas romanas, dice en Wikipedia:
Apenas pueda volveré a Tivoli para hacer la visita completa a Villa d'Este, y quién dice, hasta imaginarme visitiendo una toga y paseando por magníficos jardines.
De Tivoli partimos a Guidonia, donde vive Mauro, quien estaba preparando un almuerzo pantagruélico para 12 personas. Y cuando digo pantagruélico no estoy exagerando...
Menos mal que teníamos un team de ingenieros para repartir semejante mesa dulce:
PS: Cuando Emanuele me mande la foto grupal, actualizo el post. Fatto!
En el camino pasamos por varias canteras de mármol, ubicadas a los costados de la ruta, y complejos de aguas termales.
En Tivoli se erigieron algunas "villas" romanas, como por ejemplo Villa d'Este, Villa Adriana y Villa Gregoriana. Sobre las villas romanas, dice en Wikipedia:
Sus orígenes se remontan a las villas griegas del siglo V a. C. y aparecen en la zona del Lacio un siglo más tarde. Estas propiedades podían consistir en pequeñas haciendas dependientes de trabajo familiar o por el contrario en grandes propiedades, con trabajadores esclavos, o siervos. En los siglos II y I a. C. se produce un crecimiento económico y la paulatina desaparición de los pequeños agricultores paralela a un significativo aumento de los latifundios. Esto repercute positivamente en las villae, cuya parte residencial pasa a ser cada vez más sofisticada y elegante constituyéndose en magníficas domus.
Apenas pueda volveré a Tivoli para hacer la visita completa a Villa d'Este, y quién dice, hasta imaginarme visitiendo una toga y paseando por magníficos jardines.
De Tivoli partimos a Guidonia, donde vive Mauro, quien estaba preparando un almuerzo pantagruélico para 12 personas. Y cuando digo pantagruélico no estoy exagerando...
- Entrada: camarones y almejas
- Primer plato: spaghetti ai frutti di mare (o sea, más camarones y almejas)
- Segundo plato: pez espada y salmón a la parrila, con ensalada
- ¿Y qué plato sería este?: Quesos varios y vino dulce
- Caffè y dulces varios (struffoli, pane pepato, cantucci, y torta de ricotta y chocolate del ghetto romano)
- Grappa
- THE END
Menos mal que teníamos un team de ingenieros para repartir semejante mesa dulce:
Marina, Emanuele y Marco, a las órdenes del comandante Mauro
Pudimos experimentar en carne propia la hospitalidad italiana, y el famoso "comer hasta morir". Llegado cierto punto, la gente no soporta más estar sentada, y comienza a charlar de pie, a caminar por el patio, a ver si entra un poco más de aire en los pulmones. Cuando me senté en el auto para volver a Roma, sentí una puntada que me atravesó el torso. Fuerte. Natale no es joda acá.
Ya de vuelta en Roma, aprovechamos para caminar un poco por el centro, desde Chiesa Nuova, tomando Via del Governo Vecchio (muy natalicio todo por aquí, y con varios bares y pizzerías lindos), "cenando" un heladito en GROM (¡increíbles!!), pasando por el Panteon, y dando una vueltita por Piazza Navona.
Cerramos la noche con una copa de vino en Bar del Fico (no se pierdan la intro del sitio web).
La verdad, pasamos un sábado genial, rodeados de gente fantástica. :)
Cerramos la noche con una copa de vino en Bar del Fico (no se pierdan la intro del sitio web).
La verdad, pasamos un sábado genial, rodeados de gente fantástica. :)
2 de noviembre de 2013
Desatando nudos
Día 0
- 2 meses de nervios, que aumentaron exponencialmente hasta llegar al límite de lo tolerable, física y mentalmente, en los últimos 7 días.
- 14 días para proyectar financieramente un Plan B para sobrevivir en Roma los próximos 6 meses.
- 40 gotas de tintura de Pasionaria cada noche, para poder dormir y seguir con todo al día siguiente.
- 15 minutos de práctica de Yoga eran suficientes para calmar la ansiedad, y poder seguir con la práctica hasta el final, casi olvidando todo lo que faltaba definir.
- 6 despedidas con amigos. 1 gran resaca. Cientos de besos, abrazos, y palabras de aliento.
- 830 euros para 6 meses en Europa, autorizados por AFIP. Gracias loca, esta vez te pasaste.
- Decenas de idas y vueltas para pergueñar el Plan A. 1 contundente rechazo. 0 explicaciones.
Cifra va, cifra viene, se fue tejiendo un brutal nudo en el estómago. Nada de hambre. O sí, pero la garganta estaba cerrada.
Por suerte podía dormir en las noches. Y reirme durante el día. Pero creo que me reía de los nervios.
Hoy ese nudo finalmente se desató, y se convirtió en un mar de lágrimas. Al fin pude llorar y largar todo.
Lloré de angustia, extrañando de antemano.
Lloré de orgullo, al darme cuenta de todo lo que cambió en mí este año. Que soy un poco menos cobarde que antes.
Lloré de emoción, al descubrir cuánta gente copada tengo cerca, muy cerca. Sentí MUCHO cariño y contención, no me esperaba tanto.
Lloré al darme cuenta que este gran sueño se volvió jodidamente real. Tan real que todavía no lo puedo creer.
El nudo se fue, las lágrimas se secaron.
Y ahora siento una paz plena, como un baño de agua tibia, puedo sentirlo en todo el cuerpo.
Estuve tanto tiempo tensionada que ya había olvidado que me podía sentir tan bien. Es una sensación maravillosa.
Acaba de empezar algo muy bueno. Estoy segura.
2 de diciembre de 2012
Checklist
Visita de despedida a viejos y abuelos: OK
Web check-in: OK
Plata y documentos: OK
Habilitar tarjetas de débito y crédito: OK
Mochila grande: OK
Mochila de mano: OK
Indicaciones para los cuida hogar que vendrán: OK
Ganas de vacaciones: más que OK
Ya está todo listo, podemos irnos :)
23 de octubre de 2012
Viendo el mundo al revés
Hoy estoy muy feliz. ¡Finalmente pude!
Desde aquel día en Bahía Blanca, en que intenté hacer esta asana por primera vez, con la mismísima Mira Mehta mirando y corrigiendo; después de tanto practicar e intentarlo dando golpes contra una pared, intentando a duras penas separarme de la misma sin perder el equilibrio; junto a mis hermosas profes Celia y Angie cuidándome bien de cerca, sintiendo que están detrás de mi espalda y adquiriendo confianza; hasta que, por fin, salió. Sin pared, sin cuidadores, sin caerme.
¡Hola Sirsasana!
Se siente muy lindo estar así,
patas para arriba,
viendo el mundo al revés.
Y es aún más bello
comprender que la práctica lo es todo.
Así de simple.
Así de difícil.
11 de octubre de 2012
Everyone wishes to be happy
A diario me pasa que, al enterarse que practico y estudio Yoga, las personas me preguntan: ¿Y qué es Yoga? ¿Para qué sirve? ¿Es bueno para aumentar la flexibilidad?
La verdad es que siempre dudo sobre qué contestar, porque no estoy muy segura de qué es. Todavía estoy aprendiendo, y este todavía no va a terminar nunca. Sólo sé que comenzó como una manera de aliviar mis dolores de cervicales, migrañas y contracturas, y con el tiempo comprendí que era mucho más, y elegí el Yoga como un camino de sanación tras tantos años de vivir desconectada del cuerpo, y con apegos a miles de cosas. Sólo eso, lo elegí. Porque el camino está lleno de obstáculos, es muy difícil cambiar la manera que tengo de pensar, y de vivir. Y no nos olvidemos del entorno, somos engranajes de un sistema y no es simple (¿será incluso posible?) aislarse de dicha maquinaria. Con lo cual sé que va a requerir mucho esfuerzo y dedicación. No sé hasta dónde llegaré, pero lo importante no es llegar a algún lugar, lo importante es intentar, y seguir intentando, y seguir intentando.
Y en esta búsqueda, en la cual estoy leyendo muchas cosas para lograr comprender apenas un poquito más, a veces encuentro palabras muy claras, y al leerlas me sonrío y digo: ¡ESTO es Yoga! Me dan ganas de hacer una tarjetita para leer en voz alta cada vez que alguien (inclusive yo misma) me lo pregunta. Hasta que haga dicha tarjeta, lo publico acá para los que puedan leerlo:
Everyone in this world wishes to be happy and free from misery. But the worldly means of happiness are neither certain nor final. The thinking man therefore turns to other possible means which are free from these drawbacks. He eventually discovers that the root cause of his sufferings is his ignorance of his own nature resulting from his mistaken identity with intellect/mind, in other words, the prakriti. The root cause resulting in a chain of evils is outlined as fivefold in Yogasutra (2.3) under the name klesha, suffering: ignorance, ego, attachment, hatred, urge to live. The thinking man thus realises that the only means of getting rid of worldly sufferings is to get divorced from the prakriti. But the mistaken identity he carries on his head, age after age, does not allow him easily to take this step; for age-long impressions are extremely difficult to shake off. There is a world of distance between information and experience of a fact. It is then the question of freeing the mind from age-old impressions so that it can concentrate on his real identity. Now the mind is so fickle (instable, erratic) that it is impossible to concentrate it on a given subject unless its movements towards other objects are blocked. This is where Yoga steps in and offers its solution.
Algunas definiciones que pueden ayudar:
- Yogasutras: Los Yoga-sutra (en sánscrito ‘aforismos del yoga’) son los antiguos textos fundacionales del yoga escritos por Patañjali (siglo III a. C.). En el hinduismo, el yoga es una de las seis darśana o escuelas doctrinales ortodoxas.
- Prakriti: es la materia básica de la que se compone el universo.
- klesha: se refiere generalmente a estados mentales que de manera temporal nublan la mente y se manifiestan en acciones negativas para el karma.
La verdad es que siempre dudo sobre qué contestar, porque no estoy muy segura de qué es. Todavía estoy aprendiendo, y este todavía no va a terminar nunca. Sólo sé que comenzó como una manera de aliviar mis dolores de cervicales, migrañas y contracturas, y con el tiempo comprendí que era mucho más, y elegí el Yoga como un camino de sanación tras tantos años de vivir desconectada del cuerpo, y con apegos a miles de cosas. Sólo eso, lo elegí. Porque el camino está lleno de obstáculos, es muy difícil cambiar la manera que tengo de pensar, y de vivir. Y no nos olvidemos del entorno, somos engranajes de un sistema y no es simple (¿será incluso posible?) aislarse de dicha maquinaria. Con lo cual sé que va a requerir mucho esfuerzo y dedicación. No sé hasta dónde llegaré, pero lo importante no es llegar a algún lugar, lo importante es intentar, y seguir intentando, y seguir intentando.
Y en esta búsqueda, en la cual estoy leyendo muchas cosas para lograr comprender apenas un poquito más, a veces encuentro palabras muy claras, y al leerlas me sonrío y digo: ¡ESTO es Yoga! Me dan ganas de hacer una tarjetita para leer en voz alta cada vez que alguien (inclusive yo misma) me lo pregunta. Hasta que haga dicha tarjeta, lo publico acá para los que puedan leerlo:
Everyone in this world wishes to be happy and free from misery. But the worldly means of happiness are neither certain nor final. The thinking man therefore turns to other possible means which are free from these drawbacks. He eventually discovers that the root cause of his sufferings is his ignorance of his own nature resulting from his mistaken identity with intellect/mind, in other words, the prakriti. The root cause resulting in a chain of evils is outlined as fivefold in Yogasutra (2.3) under the name klesha, suffering: ignorance, ego, attachment, hatred, urge to live. The thinking man thus realises that the only means of getting rid of worldly sufferings is to get divorced from the prakriti. But the mistaken identity he carries on his head, age after age, does not allow him easily to take this step; for age-long impressions are extremely difficult to shake off. There is a world of distance between information and experience of a fact. It is then the question of freeing the mind from age-old impressions so that it can concentrate on his real identity. Now the mind is so fickle (instable, erratic) that it is impossible to concentrate it on a given subject unless its movements towards other objects are blocked. This is where Yoga steps in and offers its solution.
En simples palabras, Yoga nos sirve para
descubrir nuestra propia naturaleza,
y liberarnos del sufrimiento.
:)
¡Namaste!
Algunas definiciones que pueden ayudar:
- Yogasutras: Los Yoga-sutra (en sánscrito ‘aforismos del yoga’) son los antiguos textos fundacionales del yoga escritos por Patañjali (siglo III a. C.). En el hinduismo, el yoga es una de las seis darśana o escuelas doctrinales ortodoxas.
- Prakriti: es la materia básica de la que se compone el universo.
- klesha: se refiere generalmente a estados mentales que de manera temporal nublan la mente y se manifiestan en acciones negativas para el karma.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

.jpg)



















