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17 de mayo de 2012

Spaccanapoli

Día 19

Día dedicado a explorar el centro storico. Arrancamos por Via San Biagio dei Librai, que junto a su continuación San Benedeto Croce, se conoce como Spaccanapoli. Cai en la tentación y compré un par de libros usados en un puestito en la calle, y después otro par en una librería en Piazza del Gesú Nuovo. Fue un permitido, ya que sólo faltan 3 días para volver, y no es tanta molestia acarrear con el peso extra.

Afuera de un bar, Bar Nilo, hay una especie de altar a Maradona, con foto, un mechón de pelo milagroso, billetes de 5 y 10 pesos, y otros aditamentos. Es casi inevitable que la gente, cuando se entera que somos argentinos, haga algún comentario sobre Maradona, y de la felicidad que vivieron cuando Napoli salió campeón.


Pasamos por un mercado al aire libre en La Pignasecca, y continuamos por Via Toledo hasta la estación de uno de los funicolare que ascienden a la zona elevada de la ciudad. Yo nunca había tomado uno, así que me pareció super novedoso el concepto. Y te ahorra muuuuucho trayecto empinado, ya se para subir o para bajar.


Entramos a Castel Sant'Elmo, y desde sus muros pudimos ver toda la ciudad, la vista es genial.


Los barrios van variando a medida que uno se mueve. Por momentos reflejan mayor poder adquisitivo de los habitantes, y calles más amplias, a veces más ordenadas y/o limpias. Y a la vuelta de una esquina, otra vez el laberinto de callecitas con tenders de ropa en la vereda, y puertas abiertas. Divagamos un poco por la zona, hasta hacer una combinación de funicolares y llegar a Piazza del Plebiscito y Palazzo Reale.


A la noche nos encontramos con Giovanni, un chico de Napoli de Couchsurfing que nos invitó a dar una vuelta por la ciudad, y a cenar juntos. Nos contó muchas cosas de la ciudad que sólo alguien que vive ahí las conoce, con gran entusiasmo, se nota que quiere mucho a su ciudad. Nos dijo que Napoli tiene mala reputación, por eso no siempre es un destino muy popular entre turistas, pero que tiene muchas cosas valorables para conocer.


Mañana jueves, vuelta a Roma, la ciudad eterna.

16 de mayo de 2012

Costiera Amalfitana

Este post está dedicado al arbolito electrónico que nos ayudó desde Argentina a obtener divisa extranjera, gracias a lo cual pude extraer efectivo aquí, y poder hacer todas las cosas que Mastercard no puede pagar. ¡MUCHAS GRACIAS!


Día 18

Teníamos pensado ir a la isla de Ischia, pero cuando llegamos a la stazione maritima los horarios que seguían no nos quedaban cómodos. Deberíamos haber averiguado un poco ayer. Entonces, nos tomamos el tren Circumvesuviano hacia Sorrento. Estos trenes salen de Napoli hacia ciudades de los alrededores, rodeando el Vesuvio. Las estaciones y vagones están cubiertos de graffitis, algo que no vi en otras ciudades. En la mitad del trayecto se subió una banda de chicos tocando "fa l'americano" con saxo, acordeón (¿o bandoneón?), timbal, y por supuesto, pandereta. Por unos instantes lo vi a Medusa bailando, ahí, en el medio del vagón.

Sorrento es una ciudad muy prolijita, limpia, y con vistas muy bonitas al mar y a la bahía de Napoli.



Almorzamos en un ristorante. Hernán una especialidad de la zona, gnocchi alla sorrentina, y yo variedad de pescados y frutti di mare fritos. Lejos, uno de mis mejores almuerzos, ¡y las rabas estaban increíbles!.

Con la panza bien llena, tomamos el bus a Amalfi, para recorrer la famosa Costiera Amalfitana. No hubo chance de dormirse, no sólo por lo lindo del paisaje, sino por el estilo de conducción alocado que requiere la zona. El camino costero es sinuoso, y angosto, y el colectivo no pedía el paso: lo demandaba. Decenas de veces otros autos que pretendían pasar hicieron marcha atrás (y también los que venían por detrás). En uno de los pasos complicados, gente que estaba en la veredita giraba los manubrios de las scooters estacionadas para que el colectivo pueda pasar. Y el chofer, un personaje, gritandole a otro conductor por la ventana "Vai! Vai! Diritto!! Vai!!!" cuando este vacilaba entre avanzar por un túnel o retroceder. Pero ninguna descripción alcanza, hay que verlo para creerlo, y para reirse como nos reimos nosotros.

La Costiera Amalfitana es muy bella, es impresionante cómo han aprovechado cada espacio de tierra para hacer casas, jardines, huertas, hotelcitos, terrazas, piletas, plantaciones de limones, y hasta una canchita de fútbol. Y todo sobre peñascos con vista al Golfo de Salerno.

En Amalfi estuvimos sólo un rato, algo más de una hora, por que si nos quedabamos más no teníamos más horarios de tren a Napoli. Compramos una meriendita per portare via y nos sentamos en una especie de escollera a ver el atardecer. Me quedé con ganas de más; es uno de los lugares que marqué para volver la próxima vuelta.


Encontramos un deporte extraño como el de Hernán: basquekayak, o kayakbasquet, o qué-basquet-en-kayak. Juegan en kayaks, en una zona de la costa al reparo del oleaje, y el objetivo es que la pelota entre en una especie de mini-arco que está elevado. Además de tirarse los kayaks encima, darse con los remos, etc.

El camino de regreso estuvo más tranquilo, ya no había tanto tráfico. La hora era ideal para ver cómo va cambiando la luz del sol mientras baja, y con ella los colores de los peñascos y de las casitas, todas de colores blanco y pastel.

La cena fue en una trattoria cerquita de la stazione centrale, cottoletta alla milanese con patatine fritte per me, y spaghetti alla carbonara para Hernancito. Todo regado de birra Moretti. Rica rica.

El destino para mañana miércoles es aún incierto. La almohada dirá.




Napoli: otro mundo

Día 17

A esta altura, siento que los traslados entre ciudades que no incluyen correr trenes con la mochila a cuestas son un poco aburridos, ¿no les parece?

Partimos a las 8:57 de Padova, en un tren muy lindo, que por momentos iba a 284 km/h. Un amor. En Roma cambiamos a un tren regionale, y pasamos del comfort anterior a estar sentados con las rodillas todas intercaladas con los del asiento de enfrente. ¿Quién dijo que el dinero no hace a la felicidad?. Acá es cuando me vuelvo a acordar de Anibal y su mágica idea de tubo teletransportador.

Después de unas 6 horas en tránsito, llegamos a Napoli. La estación es moderna, muy limpia y ordenada. Afuera no. Es como una jungla, pero en vez de manadas de animales salvajes, hay miles de scooters, autos mini, y gente, todos como locos por la ciudad. El centro storico es un gran exponente de esto: calles angostitas, sin veredas, por el medio van personas, autos y motos sin mucho orden: a veces pasan unos, a veces los otros; a veces por la calle, a veces por la vereda; en el sentido de la calle, o en contra. La bocina se usa más que en las otras ciudades que estuvimos, como así también los gritos. Es muy divertido frenarse un rato a ver cómo maneja esta gente, van siempre al extremo, cada giro es un posible roce a una moto o auto. O peatón.


Vimos muchas casas con las puertas abiertas, y adentro gente cocinando, o simplemente observando el.movimiento de la calle. Hay chicos jugando con la pelota por las callecitas, sobre todo en aquellas donde los autos no entran por ser angostitas, y muchos negocios pequeños y modestos atendidos por personas bien mayores.

Hay algo que me llama la atención: la cantidad de gente, sobre todo hombres, que simplemente están parados en la calle o en la puerta de un negocio CHARLANDO. Puede que pases dentro de hora y media por ese barcito, y esté el mismo tipo en la puerta, fumándose un puchito y charlando con algún otro. Acá la gente habla mucho, charla, en vivo o por teléfono. Ni manejando la moto dejan de mandar SMS.

El cariño por Maradona sigue vigente, "é il miglior giocatore di tutto il tempo" nos dijo el dueño de un ristorantino, aunque también comentó que tiene una deuda con Equitalia (sería la AFIP de ellos si no me equivoco) por no haber pagado impuestos cuando estuvo aquí. Y que por los intereses asciende a millones de euros. Supongo que por más estatuitas y panderetas que vendan con su cara, el tipo no pisará suelo Italiano ni por casualidad.


Hace poco, un italiano me dijo: ¡Napoli es REAL!. Y la verdad, se ve bastante auténtica a mi criterio.

12 de mayo de 2012

La calor

Día 15 - 23:37

Recién después de una linda ducha me estoy recuperando del agobiante día de calor que pasamos hoy.
En la guía de Lonely Planet sugiere tomar un barco (bastante caro) o alquilar una bicicleta en Mira, una ciudad cercana a Padova, y así recorrer la Brenta Riviera, una seguidilla de villas de veraneo donde los Venecianos pasaban los meses de calor. Las mismas se encuentran a lo largo de canales, y existen varios recorridos para hacer, y si uno quiere entra a las villas que hoy en día son museos. Todo muy lindo, si lográs alquilar la bici....

Primero, le erramos al tomar el tren en lugar de un bus, ya que la estación queda a unos 3km del centro de Mira. Y parecía una estación fantasma, no estaba ni la muda, ni el loro, nadie. Caminamos bajo un sol matador, y afortunadamente una bondadosa mujer frenó y nos llevó en su auto hasta el centro. Llegamos a la dirección del alquiler de bicis y, ¿adivinen qué?, no existe más. Vuelta al centro, a buscar alguna información. Nadie sabe mucho, sólo que el negocio cerró y no saben de otro, pero que en Dolo, otra ciudad camino a Padova, seguro había. Tomamos un bus a Dolo. Y allí nadie sabía nada tampoco. Una mujer nos contó que la oficina de turismo había cerrado, y que la zona estaba muy desorganizada en esa actividad. De modo que buscamos un pasto con sombra al costado de un canal, y almorzamos la ensalada super mixta, con salmón ahumado y queso, que habíamos comprado en un super en Padova.


Nos castigamos con un buen helado, en mi caso con frutillas maceradas en jugo de naranja, y volvimos a Padova, donde entramos a la iglesia de San Antonio de Padova. Luego, buscamos un lugar donde aceptasen pago con débito/crédito, y merencenamos comida Thai, con cerveza y Spritz Aperol, un aperitivo muy tomado acá.


Dicen que mañana baja la temperatura y vienen vientos muy fuertes. Veremos cómo nos va en Venezia con este clima.....


Corre que te corre el tren

Día 14 - 20:23

Estamos sentados en el pastito en Prato della Valle, en Padova. Es la plaza más grande de Italia, y una de las más grandes de Europa. Tiene forma de elipse, está rodeada por un doble anillo con estatuas, y un canal de agua entre ambos. Y un pasto mullido y verde, perfecto para tirarse a descansar.





Mientras miro como vuelan las golondrinas, y chillan alocadamente, se escucha "Ai se eu te pego".... qué fantástico cómo viaja la información, ¿¡¿no?!?

En Padova también hay algunos canales de agua como en Venezia. Agrego una foto de uno de los que vimos.

Hoy nos tocó correr trenes de vuelta, esta vez porque el tren Genoa-Milano se retrasó, y llegamos demasiado justo para la combinación Milano-Padova. De hecho, sólo 2' antes de que saliese el otro tren. Afortunadamente, el oficial de Trenitalia a bordo era amorosísimo (o carino) y bastante buenmozón: nos explicó bien claro qué hacer si perdíamos el tren, averiguó de qué andén salía el próximo tren para que no perdamos tiempo, y nos indicó para qué lado habia que correr. ¡Un divino!. Antes de que el tren entre a la estación, nos fue tirando cuántos minutos de demora llevábamos frente a cada control o señal. Y casi al frenar nos.dice: In bocca al luppo! (expresión usada para desear buena suerte ante una situación complicada). Es la primera vez que me lo dicen acá en Italia, ¡qué emoción!. Contesté con un Creppi! y saltamos del tren, corrimos hacia el sottopasaggio, bajamos escaleras, cruzamos del andén 17 al 9, y subimos escaleras. ¿Vieron cuando uno se pega un pique corriendo, sin antes entrar en calor, y con 10kg en la espalda, y siente que se le queman los pulmones por dentro? Bueno, así se sintió. Subimos al tren justo a la hora de salida. ¡¡Uffffff, qué alegriononón!! Creo que si el oficial del tren no nos tiraba todos los tips, no llegabamos ni cerca a tomarlo, y había que esperar una hora más.

El tren a Padova era un Frecciabianca, muy lindo, con mesitas, y tomas de electricidad para cada pasajero. Tienen personal de limpieza a bordo, y el trenomozo (o trenofato?) que pasaba vendiendo bebidas y snacks tenía una cafetera espresso en el carrito. Una locura.

Ahora nos volveremos al hostel en metrotram, una especie de tranvía bien moderno, e iremos a cenar sushi en un localcito de orientales ahí cerca. E intentaré comprar USD vía homebanking para poder extraer euros acá, y entonces no tener que cuidar tanto el efectivo que tenemos. Mamá, no te preocupes, tenemos suficiente como para seguir bien las vacaciones ;-). 

A domani!



11 de mayo de 2012

¡Tierra a la vista!

Día 13 - 23:50

Ayer a la mañana llegamos a Genova, una ciudad portuaria en todos los sentidos. Muchos barcos, un gran puerto, vista al mar, pescadores, viejitos con pinta de marineros, inmigrantes de varios colores, y prostitutas por doquier. El centro histórico es laberíntico, las callecitas super angostas y oscuras (lamadas caruggi), un poco sucias, con cuadras de dimensiones pequeñas. En 1 minuto de caminata ya pasaron 4 esquinas, y uno se siente un poco perdido.

Nuestro hostel está frente al puerto, y también frente a una autostrada elevada. Bastante ruidosa la cosa (en las reviews del hostel un usuario lo advertía...), y nuestra ventana es la única del edificio sin persianitas. Conclusión: se duerme con tapones en los oídos, tapa ojos, y colgando una toalla oscura en la ventana. ;-)
Fuera del tema ambiente, el dueño fue super amable y consejero, pudimos usar el lavarropa pagando sólo €1 por el jabón, la cocina está disponible, y tiene una compu para uso común.

Una de las especialidades de la ciudad es el pesto genovese, el cual probamos en diversas combinaciones: penne al pesto, spaghetti al pesto, y trofie al pesto. Tutto é stato molto buono.


Cerca del hostel hay un pequeño mercado, con todo tipo de negocios, donde compramos pan y fiambres  para el almuerzo de mañana en el tren a Padova. Además, conseguí uns frutillas increibles, dulces, muy jugosas, rojísimas. Un manjar. Me encantó este mercado porque no había turistas como en otros que fuimos, sacando fotos, eran todos locales, se conocían entre ellos, charlaban con los vendedores, muy entretenido.

Ayer por la tarde fuimos al Aquario de Genova, el cual inauguraron en 1992, el año en que celebraron los 500 años de la llegada de Colón a América. Una cosa de locos. Tienen manatíes, tiburones, delfines, focas, y unos pingüinos que son una locura. También unas morenas horripilantes, fieras fieras, y unas medusas divinas, con luz propia. Vimos una gran diversidad de fauna, los peces de aguas tropicales son bellísimos, y le sacamos varias fotos a Nemo y sus amigos. Una señora grande les hablaba, y llamaba al pez payaso "Nemo! Nemo!". Así me veo de vieja (aunque creo que ya tengo este tipo de comportamiento, con los gatos al menos....). En una de las peceras, abierta y de borde bajito, se podía tocar a las rayas. Mmmm, viscosas y rasposas al mismo tiempo.



Por la tarde-noche dimos una vueltita por el centro viejo. Tipo 7-8 todo empieza a cerrar, y la mayoría de la gente desaparece. Naufragamos por los caruggi un poco, hasta que llegamos a una calle más ancha. Ufff, qué alivio, el ambiente estaba un poco incierto ahí dentro.

Hoy fuimos en tren a Santa Margherita, más al sur sobre la costa. Es una ciudad de unos 10.000 habitantes, prolijita, con muchos barquitos en la marina, y una playa pública. Las demás son balnearios pagos. La playas que vimos son angostitas y cortas, me imagino que en verano debe ser medio apretujado el asoleo, pero ¡qué exclusivo gordi!

Caminamos por una calle que va bordeando la costa, hacia Portofino. El mar es muy bello, de un azul por momentos aturquesado, divino divino. A mitad de camino (son 3km en total) bajamos por unas escaleritas hasta el borde del mar, y almorzamos los panini que preparamos ahí mismo.




En un punto, la senda para peatones se aleja de la costa y se eleva por unos bosquecitos, hasta llegar a Portofino, que es super top. Yates con jacuzzi, barra circular, y motos de agua en la cubierta. Barcos a vela enormes. Todo lujo. Alrededor del atracadero, algunos bares/restaurantes, y locales top: Gucci, Louis Vuitton, Ferragamo. Subimos hasta una iglesita, y nos tiramos un rato al sol, con una brisa linda.


Como ya estamos cansados de tanto caminar, volvimos en bus a S.Margherita, y en tren de vuelta a Genova.

Hoy estuvimos un poco preocupados porque mi tarjeta de débito no quizo andar en las maquinitas expendedoras de pasajes de tren, y la necesitamos para extraer el efectivo que nos falta para el resto del viaje (no todo es pagable con débito/crédito, en particular los alojamientos hasta ahora han pedido siempre ca$h). Para colmo, sólo puede extraer efectivo quien tenga una cuenta en moneda extranjera, y esa vendría a ser sólo yo en este caso. Averigüé en mi banco si podía extraer efectivo usando la tarjeta de crédito, y me dijeron que para eso hay que gestionar una clave que se envía al domicilio, y tarda unos 10 días. Tengan en cuenta estas cositas cuando viajen al exterior, porque si por algún motivo la tarjeta se rompe/pierde, es necesario tener un Plan B. Por suerte, la tarjeta anduvo bien en un negocio (no quería probarla en un cajero, a ver si no me la devuelve) y pudimos extraer platita.

Hemos modificado el recorrido pensado por el Lago di Como y alrededores, está muy complicado conseguir alojamiento tan sobre la fecha, más en fin de semana, así que iremos a Padova, y de allí a Venezia.



9 de mayo de 2012

Cinque terre: belleza total

Día 10 - 19hs

Llegamos a Corniglia, tras unos pocos minutos de tren desde la Spezia. Los cinco pueblitos (Riomaggiore, Manarola, Corniglia, Vernazza y Monterosso) están unidos por una línea ferroviaria hecha allá por el siglo 19, gran parte del recorrido es por túneles, y el tren asoma la nariz en las estaciones, pegaditas al mar. Todo bello. Sigo sorprendida de la calidad del servicio de trenes, puntuales, si hay demora avisan, y logran conectar lugares ágilmente, hay muchas combinaciones posibles.

Los pueblitos son chiquitos, entre 600 y 1800 habitantes, y Corniglia tiene tan sólo 600. Son bellos, con una vista al mar divina. ¡Cómo me gusta el sonido del mar! En 1997 Cinque Terre fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, con lo cual se protegió aún más el lugar. Existen unos senderos que conectan no sólo los 5 pueblos, sino también pueblitos cercanos, que se encuentran más arriba en las colinas. Senderos azules son más planos y fáciles, y van por la costa; los rojos son más empinados y difíciles.


Merencenamos en "La Gata Flora", pizzeria y focaccieria de un argentino que hace 25 años que vive en Corniglia. ¡Riquísimo!


Mañana arrancamos desde Corniglia, y quién sabe por dónde andaremos. La idea es pasar por los 5 pueblitos, aprovechando que con el pase para usar los senderos (€10 per un giorno) hay free pass del tren en este trayecto.

Día 11 - 23:40hs

Preparados, listos, ¡a caminar!. Nos vemos obligados a tomar unos senderos rojos para llegar a Monterosso, ya que debido a unos desmoronamientos que hubo a fines de Octubre de 2011, los senderos azules que salen de Corniglia están cerrados hasta que terminen de reacondicionarlos. Si en Roma fue caminar hasta morir, esto fue trekkinear hasta reventar.

Vernazza

Subimos un sendero bastante empinado, por 1 1/2 hora, hasta llegar a una iglesia, en el poblado Di Reggio. De ahí, otro sendero rosso hasta un ex-convento, Soviore, arriba de Monterosso, lo cual llevó otra hora más. 
Descanso en medio de la montaña.

Almorzamos allí, y luego descendimos hasta Monterosso, donde descansamos un poco en la playita pública que tiene.


Como aún teníamos hambre de trepada, emprendimos el tramo que sube unos 300 metros desde donde estábamos hasta San Antonio, un promontorio desde el cual se puede ver las cinco ciudades de Cinque Terre. Nos tomó casi una hora de escalinatas con peldaños altos, el rimo cardíaco subió bastante, pero como nos dijeron unos yankis al inicio, "you'll be rewarded".


Una vez abajo, un piccolo gelatto, y un tren hasta Riomaggiore, para conocer la vista desde el puertito, y cenar spaghetti ai frutti di mare, con vino bianco della casa.


Una giornata bellissima! Cinque Terre y sus alrededores es otro candidato para venir a vivir, con vista al mar, una huertita, y algunos gatos lindos para mimar. Bueno, algún perro también. ¡Ah! Y jardín y balcón lleno de flores.



Pisa, pisuela

Día 10 - 17:00

Es inevitable imaginar qué habrán dicho los que se dieron cuenta de que la torre se estaba inclinando:

¡¡la torre está torcida culiau!!

Todo está un poco torcido: el batistero, el duomo. Pero la torre es lo más impresionante.

En estos momentos vamos viajando hacia Corniglia en un tren. El sol pega de lindo, sale siesta trenística (espero que uno de los dos se despierte a tiempo para bajar y cambiar de trenzzzzZZZZZ).