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7 de agosto de 2012

With a little help from my friends

La semana pasada fui a una charla sobre Emprendedorismo, y uno de los aspectos que consideran clave para que un emprendimiento sea exitoso es, además de una buena idea, un buen equipo. Estando solo es muy difícil emprender algo nuevo, algo que te necesariamente te va a sacar de tu "zona de confort", algo que te da (mucho o poco) miedo de hacer. Y no alcanza con un grupo de gente; tiene que ser un equipo, con confianza mutua y ganas de cooperar. Ganas de lograr el objetivo definido.

Claro que cuando hablamos de emprendimiento no debemos quedarnos sólo con el concepto de un nuevo negocio, de una manera de generar dinero, sino que puede ser también un cambio personal. Y de vuelta, necesitamos un equipo. Y qué mejor equipo que amigos de verdad, con ganas de ayudar y que desean lo mejor para uno.

Por eso digo: 
Gracias a todos los que me están ayudando en estos momentos de dudas, miedos, cambios e incertidumbres. Gracias porque lo hacen sin que se los haya pedido, sin pedirme nada a cambio. Sólo porque tienen ganas de ayudar. 

¡Los adoro! ¡Y los necesito mucho!

17 de junio de 2012

Seré como un equeco, pero organizada

Los que me conocen en vivo y en directo saben que soy una persona que, por lo general, anda cargada de cosas. Como un equeco:

Puede que sea debido a las múltiples tareas y actividades diarias, o porque estoy destinada a andar sobrecargada, sea necesario o no. Y así es como ando acarreando la ropa para yoga, la vianda para el mediodía, fruta y agua, algo para leer, y dos veces a la semana, las cosas de italiano. El problema con esto último es que no es el libro sólo; es el libro, las fotocopias, el cuaderno, diccionario, algún apunte... Y llevar todo eso en la mano es incómodo, se te resbalan y no es práctico andar por la calle así.

Hace unos días me da vueltas en la cabeza la idea de hacer una especie de sobre para meter todo lo de italiano, con alguna tela linda. Y me acordé que en casa de mi querida madre Adriana había unas muestras de telas de tapicería, unos rectángulos de 15x30cm de distintas tramas y colores que conseguimos hace mil años en una retacería, que podían servir para este "sobre". Ayer fui a lo de mis viejos para festejar el cumple de papá, y ¿qué veo sobre la mesa?: ¡Las muestras de tela!. Resulta que Adriana las estaba usando para hacer unos almohadones. Toda una señal de que debíamos ponernos manos a la obra.

La idea que empezó con un sobre, terminó en una especie de bolsito, tamaño A4, forrado, y con una manijita para llevarlo al hombro si quisiera. Toda una monada, que sumo a la serie de artemanías que tanto me gusta hacer.

¡¡Gracias Adriana por las ganas, la paciencia, y el talento para crear cosas lindas!!


5 de junio de 2012

Cosas que me pasan en invierno


Bueno, en verano también.... siempre tuve una gran debilidad por la comida. Como dijo Arguiñano, es uno de los mayores placeres de la vida que pueden hacerse con los pantalones puestos.

Pero cuando cambia la estación, se viene el cambio de ropa. Guardamos las musculosas y los shorts, y sacamos a la luz remeras manga larga baqueteadas y pantalones de corderoy que no nos entran. No, por más que lo intente y me esfuerce, NO ME ENTRAN. Tendré que dejar de amarrocar comida como la ardilla, porque si tengo que reemplazar la ropa que no me entra por prendas nuevas, me fundo.

20 de mayo de 2012

La vuelta

Día 22

Este va a ser un día largo, no tengo dudas. Arrancamos con un super desayuno en el B&B, con yogur, cereales, brioche, y café espresso. Dejamos las mochilas ya listas para pasar a retirarlas esta tarde, y enfilamos hacia un par de casas de buceo en búsqueda de unas aletas para Hernán subacuático, sin mucho éxito. Yo compré una cafetera Bialetti, para preparar café a la italiana en casita.

Cuando llegamos al Coliseo, la de gente que había haciendo cola para entrar. Es en lugares como este, y peor un fin de semana, que la masa de turistas te altera. Y no sólo los turistas, sino evitar o rechazar a los que te ofrecen souvenirs, tours, paseos, carteras de grandes marcas truchas, uffffff. Hiciste contacto visual y chau, fuiste, ya los tenés ofreciendote algo. La cola era larga, y una vez que entrasemos no ibamos a tener mucho tiempo, sobre todo porque el ticket cubre los Foros Romanos y el Palatino. De modo que abortamos la misión y nos fuimos a comer rico por ahí.

Nota al margen: me empezó a joder el pie derecho hace unos días, tengo una protuberancia en el empeine, y a veces me pega unos tironcitos, con lo cual trato de no caminar mucho. ¿El pie izquierdo me preguntan? ¡Anda genial! Para mi que tanta caminata lo curó, pero me arruinó el otro.

Nos tomamos el último gelatto cerca de Piazza San Pietro, y buscamos las mochilas. Esta vez no nos tomamos el tren express, que cuesta €14, sino el regional que sale €8. En el andén un empleado de limpieza de la estación nos advirtió que hay robos en este tren, y que unos tres tipos que estaban parados cerca SONO LADRI. Aferrados a nuestras cosas subimos al tren, pero nada pareció sospechoso, y llegamos sanos y salvos a Fiumicino.


Menos mal que vinimos con tiempo, tardamos mucho en hacer el check-in y despacho de mochilas. Vine con 8kg, vuelvo con 18, y un bolsito de mano, ¡jujuuuuuu!. Hernán sumó unos 9kg, deben ser los dos libros de cocina y pasta italiana que nos trajimos. Ahora habrá que practicar. Merendamos, y seguimos con los procesos de controles de seguridad, y migraciones, donde ni siquiera me frenaron, con lo cual no tengo sello de salida de Italia. ¡En Italia por siempre!. A Hernán el tipo lo frenó y pidió pasaporte, el look barbudo y con bermudas me parece que no gustó tanto.

El vuelo demoró una hora en salir, de vuelta nos tocó un modelo retro, sin pantallitas individuales, super aburrido. A bordo iba un niño que gritaba y berreaba como poseído por demonios del averno. No paró en casi todo el vuelo, y además se retorcía en el asiento mientras la madre trataba de calmarlo. Menos mal que estaba unas filas atrás, y que nosotros trajimos tapones para los oídos. Por mi cabeza pasaban las imágenes de "¿Dónde está el piloto?", cuando la gente hace fila para cachetear a la mujer histérica.
Por suerte, algo se pudo domir....

Arrivederci!


Día 23
Aterrizamos tipo 5 am en Ezeiza, todo neblinoso y húmedo. Antes de migraciones nos buscó un empleado de Aerolíneas Argentinas para decirnos que nos mandaban en remis a Aeroparque, porque si no perdíamos el otro vuelo. Llegamos tan temprano que inclusive nos pasamos al vuelo anterior, de las 07:40. Peeeeero, el aeropuerto de Cba estaba cerrado por malas condiciones climáticas. A esperar.

Tipo 8:30 nos atacó el hambre; claro, si para nosotros era hora de almorzar. Como Aeroparque es carísimo, si no me creen vean la foto más abajo, nos cruzamos a la costanera e inauguramos la estadía en Argentina con un sandwich de bondiolita a la parrilla DELICIOSO, con una rica Pepsi, al mismo precio que UN café con UN tostado acá adentro.



Supuestamente embarcamos 12:30, espero que sí, ya estamos cansados de estar en transito.

........


¡Llegamos! Se siente bien volver a casita. Afortunadamente, el equipaje llegó sano y con nosotros. Y apenas salimos del aeropuerto, llegó el A5 para llevarnos. Una sinfonía del transporte, excepto por la demora de 5 horitas por mal clima. Todo todo todo no se puede.

Voy a extrañar escuchar gente hablando en italiano, y la fiesta gastronómica que hay allá. Y el orden del transporte público, que acá no tenemos. Será cuestión de ahorrar para regresar pronto.

¡Gracias por leer y seguir estas vacaciones desde tan lejos!
:-D


Museos Vaticanos

Día 21

Tras hacer una cola no muy larga (hemos visto peores en los días previos) entramos a los Museos Vaticanos. Es impresionante la cantidad de gente que entra, y entra, y entra, y entra. Una opción es la visita guiada, que sale como mínimo unos €20 más (si te toman a precio estudiante) que los €15 que sale la entrada. De entrada te la venden a €50. É troppo caro!!. Nosotros compramos una guía de los museos en español a unos €14, super útil porque no hay leyendas y/o descripciones en la mayoría de las obras/muros/jardines/etc. Se los recomiendo si alguna vez van, ya que según un guía (como hablan fuerte para que el grupo los escuche, uno puede aprovechar también ;-) ), en sus inicios estas eran colecciones privadas según los gustos y preferencias de los Papas, con lo cual la disposición de los objetos no sigue criterios típicos de museos. 

Comentario al margen de la parte artística: ¡estos tipos tienen un shopping acá adentro!. Patio de comidas, con variedad de opciones y menúes; cafés; puestos de venta en medio de las galerías y pasillos del museo. ¡Te venden todooooo!

El recorrido tiene su apogeo en la Capilla Sistina, es de locos lo que Miguel Ángel logró hacer, sobre todo teniendo en cuenta que era la primera vez que usaba la técnica de pintar frescos. Al salir de los museos, entramos a la Basílica de San Pedro, donde está la Piedad de Miguel Ángel, trabajo que hizo con sólo 23 años. ¡Qué talento!. La basílica es enorme, la segunda más grande del mundo después de una que inauguraron en 1990 en Costa de Marfil.

Mañana es nuestro último día, breve porque a las 19 sale el vuelo, a las 16 hay que presentarse, y antes tenemos 30' de tren hasta allá, más traslado previo en metro. Si nos da el cuero, entraremos al Coliseo.


Todos los caminos conducen a Roma

Día 20

¡Volvimos! Me encanta esta ciudad, es tan grande, con tanto para ver...

Alguien que conozco se encholulizó y pidió que le saquen una foto en la sede de la ASI. No puedo decirles quién es, bajo ningún concepto. Lo dejo librado a vuestra imaginación.

Decidimos entregarnos a las tentaciones capitalistas y enfilamos hacia la zona de Tor Vergata, donde hay un centro comercial que incluye a Decathlon (www.decathlon.it por si quieren chusmear) entre sus edificios. Venden de todo para el deporte y actividades outdoor, y muchas de las cosas tienen muy buenos precios. ¡Locura! ¡Descontrol! ¡Compra compulsiva!. Yo soy una persona con debilidad por las compras, es entendible que me pase, pero... ¡Hernán estaba como loco! Y eso que al principio no tenía ganas de ir. Es que en el fondo, en el fooooondo, es claro que somos almas gemelas. :-P 

Volvimos cansados de ver tantas.cosas, y además tuvimos que tomar una combinación de metro y colectivo para llegar, y lo mismo para volver. Cenamos baratito cerca del B&B, una pizzería donde leudan la masa por 96 horas antes de cocinarla.


Y que cuando están por cerrar, liquidan lo que les quede a mitad de precio. ¡Unaaaaamor!

17 de mayo de 2012

Spaccanapoli

Día 19

Día dedicado a explorar el centro storico. Arrancamos por Via San Biagio dei Librai, que junto a su continuación San Benedeto Croce, se conoce como Spaccanapoli. Cai en la tentación y compré un par de libros usados en un puestito en la calle, y después otro par en una librería en Piazza del Gesú Nuovo. Fue un permitido, ya que sólo faltan 3 días para volver, y no es tanta molestia acarrear con el peso extra.

Afuera de un bar, Bar Nilo, hay una especie de altar a Maradona, con foto, un mechón de pelo milagroso, billetes de 5 y 10 pesos, y otros aditamentos. Es casi inevitable que la gente, cuando se entera que somos argentinos, haga algún comentario sobre Maradona, y de la felicidad que vivieron cuando Napoli salió campeón.


Pasamos por un mercado al aire libre en La Pignasecca, y continuamos por Via Toledo hasta la estación de uno de los funicolare que ascienden a la zona elevada de la ciudad. Yo nunca había tomado uno, así que me pareció super novedoso el concepto. Y te ahorra muuuuucho trayecto empinado, ya se para subir o para bajar.


Entramos a Castel Sant'Elmo, y desde sus muros pudimos ver toda la ciudad, la vista es genial.


Los barrios van variando a medida que uno se mueve. Por momentos reflejan mayor poder adquisitivo de los habitantes, y calles más amplias, a veces más ordenadas y/o limpias. Y a la vuelta de una esquina, otra vez el laberinto de callecitas con tenders de ropa en la vereda, y puertas abiertas. Divagamos un poco por la zona, hasta hacer una combinación de funicolares y llegar a Piazza del Plebiscito y Palazzo Reale.


A la noche nos encontramos con Giovanni, un chico de Napoli de Couchsurfing que nos invitó a dar una vuelta por la ciudad, y a cenar juntos. Nos contó muchas cosas de la ciudad que sólo alguien que vive ahí las conoce, con gran entusiasmo, se nota que quiere mucho a su ciudad. Nos dijo que Napoli tiene mala reputación, por eso no siempre es un destino muy popular entre turistas, pero que tiene muchas cosas valorables para conocer.


Mañana jueves, vuelta a Roma, la ciudad eterna.

16 de mayo de 2012

Costiera Amalfitana

Este post está dedicado al arbolito electrónico que nos ayudó desde Argentina a obtener divisa extranjera, gracias a lo cual pude extraer efectivo aquí, y poder hacer todas las cosas que Mastercard no puede pagar. ¡MUCHAS GRACIAS!


Día 18

Teníamos pensado ir a la isla de Ischia, pero cuando llegamos a la stazione maritima los horarios que seguían no nos quedaban cómodos. Deberíamos haber averiguado un poco ayer. Entonces, nos tomamos el tren Circumvesuviano hacia Sorrento. Estos trenes salen de Napoli hacia ciudades de los alrededores, rodeando el Vesuvio. Las estaciones y vagones están cubiertos de graffitis, algo que no vi en otras ciudades. En la mitad del trayecto se subió una banda de chicos tocando "fa l'americano" con saxo, acordeón (¿o bandoneón?), timbal, y por supuesto, pandereta. Por unos instantes lo vi a Medusa bailando, ahí, en el medio del vagón.

Sorrento es una ciudad muy prolijita, limpia, y con vistas muy bonitas al mar y a la bahía de Napoli.



Almorzamos en un ristorante. Hernán una especialidad de la zona, gnocchi alla sorrentina, y yo variedad de pescados y frutti di mare fritos. Lejos, uno de mis mejores almuerzos, ¡y las rabas estaban increíbles!.

Con la panza bien llena, tomamos el bus a Amalfi, para recorrer la famosa Costiera Amalfitana. No hubo chance de dormirse, no sólo por lo lindo del paisaje, sino por el estilo de conducción alocado que requiere la zona. El camino costero es sinuoso, y angosto, y el colectivo no pedía el paso: lo demandaba. Decenas de veces otros autos que pretendían pasar hicieron marcha atrás (y también los que venían por detrás). En uno de los pasos complicados, gente que estaba en la veredita giraba los manubrios de las scooters estacionadas para que el colectivo pueda pasar. Y el chofer, un personaje, gritandole a otro conductor por la ventana "Vai! Vai! Diritto!! Vai!!!" cuando este vacilaba entre avanzar por un túnel o retroceder. Pero ninguna descripción alcanza, hay que verlo para creerlo, y para reirse como nos reimos nosotros.

La Costiera Amalfitana es muy bella, es impresionante cómo han aprovechado cada espacio de tierra para hacer casas, jardines, huertas, hotelcitos, terrazas, piletas, plantaciones de limones, y hasta una canchita de fútbol. Y todo sobre peñascos con vista al Golfo de Salerno.

En Amalfi estuvimos sólo un rato, algo más de una hora, por que si nos quedabamos más no teníamos más horarios de tren a Napoli. Compramos una meriendita per portare via y nos sentamos en una especie de escollera a ver el atardecer. Me quedé con ganas de más; es uno de los lugares que marqué para volver la próxima vuelta.


Encontramos un deporte extraño como el de Hernán: basquekayak, o kayakbasquet, o qué-basquet-en-kayak. Juegan en kayaks, en una zona de la costa al reparo del oleaje, y el objetivo es que la pelota entre en una especie de mini-arco que está elevado. Además de tirarse los kayaks encima, darse con los remos, etc.

El camino de regreso estuvo más tranquilo, ya no había tanto tráfico. La hora era ideal para ver cómo va cambiando la luz del sol mientras baja, y con ella los colores de los peñascos y de las casitas, todas de colores blanco y pastel.

La cena fue en una trattoria cerquita de la stazione centrale, cottoletta alla milanese con patatine fritte per me, y spaghetti alla carbonara para Hernancito. Todo regado de birra Moretti. Rica rica.

El destino para mañana miércoles es aún incierto. La almohada dirá.