27 de abril de 2015
8 de marzo de 2015
10 días al ritmo del gong
En el post anterior les conté que me estaba por ir a un curso de 10 días de Vipassana.
Debo reconocer que antes del curso y durante los primeros días no estaba completamente convencida, al menos conscientemente, de que fuera una técnica adecuada para mí. Para entender los beneficios que podría obtener de esta técnica fue necesario experimentarla, vivirla, y no evaluarla desde el plano intelectual únicamente,
La experiencia puede llegar a ser muy transformadora. Lo digo desde mi experiencia personal y a partir de lo que pude compartir con mis compañeros/as de meditación una vez que pudimos hablar entre nosotros. Por supuesto que va a depender de cada individuo, de sus experiencias anteriores, de cuánto se entregue al proceso, y de los procesos internos que haya vivido hasta el momento. Pero en menor o mayor medida, hacer un curso de Vipassana te sacude la cabeza. Y en mi opinión, para bien.
Respecto a la finalidad de la técnica, el objetivo es reducir la desdicha. O sea, estamos hablando de:
Erradicar la desdicha de nuestras vidas no se logra en un curso de 10 días, como podrán imaginar, Pero es posible dar los primeros pasos en el camino, aprendiendo a observar la realidad del universo en nuestro propio cuerpo, y a mantenernos ecuánimes ante las sensaciones que observamos, ya sean agradables o desagradables.
Parece una idea muy utópica así expresada, me los imagino diciendo: "ay sí, como si fuera fácil no reaccionar ante las cosas que sentimos". EXACTO. No es fácil, es muy difícil, pero no imposible.
Respecto a la dinámica del curso, es básicamente hacer vida de monje/a por 10 días. Noble silencio, segregación de hombres y mujeres, celibato, aproximadamente 10 horas de meditación diarias (o de intentar meditar...), comida vegetariana (no matarás ni dañarás a otros seres vivos), y estricto cumplimiento de horarios. Todo al ritmo del gong.
Gong para levantarse a las 4 am, gong 10 minutos antes de cada sesión de meditación, gong para desayunar, gong para almorzar, gong para merendar, gong para cen¡NO! (no hay cena), gong para meditar, gong para la charla de la tarde, gong para ir a dormir. Gong, gong, gong.
Al principio, cuando la mente se niega todo el tiempo a colaborar, el gong puede llegar a ser insoportable. Luego, a medida que fui comprendiendo la naturaleza de mi mente (parlanchina, errática, distraída, cómoda, una fonola que me pasó música todo el tiempo....) y que me fui entregando al proceso, el gong dejó de ser un disparador de embole. Empecé a disfrutar del proceso alrededor del día 4, con certeza al día 6, y a trabajar con mucha voluntad y ganas de avanzar.
Todo el proceso es gradual, cada día se va agregando mayor complejidad a la tarea aprendida, a medida que uno se va estableciendo en la práctica. Los primeros días se aprende la técnica de Anapana, útil para empezar a entrenar la mente y prepararnos para Vipassana, que se enseña el cuarto día.
Los primeros días fueron frustrantes para mí, ya que no lograba enfocar mi mente como quería. Luego empecé a aceptarla, medio loca como es, y a entrenarla.
El día 10 se nos permitió romper el silencio, y comenzamos a intercambiar vivencias entre nosotros. Fue revelador enterarse que personas que me parecían muy sólidas en su práctica la habían pasado mal como yo. Fue duro para todos. Y es por eso que no se permite hablar, para que las vivencias que otros relatan no nos afecten o sugestionen, ya que el proceso es interno y muy personal. Quizás estén pensando que mucha gente abandona el curso antes de terminarlo, y la verdad es que no; éramos 60 entre hombres y mujeres, y sólo dos personas se fueron. Parece imposible, pero no lo es. Otro aspecto importante es que no es una religión, con lo cual no entra en conflicto con la elección religiosa de cada estudiante.
Por suerte, uno no está solo. Hay un equipo de voluntarios compuesto únicamente por estudiantes antiguos (es decir, que ya han hecho un curso de 10 días), que se desempeñan como "managers" de hombres y mujeres, que cocinan y sirven la comida, suenan el gong, organizan el evento, etc. Los cursos de Vipassana se sustentan sólo con donaciones y voluntariado de estudiantes antiguos. Tal atmósfera de amor es muy movilizante.
Durante el curso me pasó de todo, desde negación ("esto no es para mí"), emoción, tristeza... Pedí perdón y agradecí a mucha gente que comparte o compartió la vida conmigo. Identifiqué aspectos que me traje para seguir procesando, me amigué con algunos costados de mi misma, y trabajé mucho la tolerancia. Creí que al volver el efecto iba a durar poco, que si uno no está inmerso en la atmósfera protegida de un curso la técnica no funciona. Pero no, pasan los días y sigo movilizada, sigo con ganas de seguir trabajando. Por supuesto que es más difícil concentrarse y meditar en casa, pero se puede. Y durante el día me doy cuenta que soy más consciente de cada cosa que hago, que no tapo lo que me pasa con otra cosa.
La prueba más contundente del cambio fue enterarme, al finalizar el curso, que entraron a robar a nuestra casa. Esto terminó de sacudirme la estantería, fue genial enterarme en ese precisos momento, una especie de patada al pecho que me hizo largar todo el llanto que venía aguantando (soy de las que no lloran fácilmente). Para mi sorpresa, no sentí bronca como en ocasiones previas, lo que más me afectó fue pensar que había perdido información y sobre todo fotos. Durante el viaje de regreso a Córdoba fui pensando en todo eso, haciendo una especie de duelo por lo que había perdido, y confirmando cuánto nos hace sufrir el apego a las cosas. Y fui entendiendo qué ignorante soy, por sufrir tanto por algo así. Es la ignorancia la raíz de nuestro sufrimiento.
A todos los que me cruzo les digo lo mismo: hacer un curso de Vipassana puede traerte muchos beneficios. Hay que vivirlo, no hay manera de que ningún relato transmita la esencia de la práctica. Y si no es en esta vida, será en la que sigue. El camino recién empieza.
Ya volví.
Y volví muy movilizada.
La experiencia puede llegar a ser muy transformadora. Lo digo desde mi experiencia personal y a partir de lo que pude compartir con mis compañeros/as de meditación una vez que pudimos hablar entre nosotros. Por supuesto que va a depender de cada individuo, de sus experiencias anteriores, de cuánto se entregue al proceso, y de los procesos internos que haya vivido hasta el momento. Pero en menor o mayor medida, hacer un curso de Vipassana te sacude la cabeza. Y en mi opinión, para bien.
Respecto a la finalidad de la técnica, el objetivo es reducir la desdicha. O sea, estamos hablando de:
Erradicar la desdicha de nuestras vidas no se logra en un curso de 10 días, como podrán imaginar, Pero es posible dar los primeros pasos en el camino, aprendiendo a observar la realidad del universo en nuestro propio cuerpo, y a mantenernos ecuánimes ante las sensaciones que observamos, ya sean agradables o desagradables.
Parece una idea muy utópica así expresada, me los imagino diciendo: "ay sí, como si fuera fácil no reaccionar ante las cosas que sentimos". EXACTO. No es fácil, es muy difícil, pero no imposible.
Respecto a la dinámica del curso, es básicamente hacer vida de monje/a por 10 días. Noble silencio, segregación de hombres y mujeres, celibato, aproximadamente 10 horas de meditación diarias (o de intentar meditar...), comida vegetariana (no matarás ni dañarás a otros seres vivos), y estricto cumplimiento de horarios. Todo al ritmo del gong.
Gong para levantarse a las 4 am, gong 10 minutos antes de cada sesión de meditación, gong para desayunar, gong para almorzar, gong para merendar, gong para cen¡NO! (no hay cena), gong para meditar, gong para la charla de la tarde, gong para ir a dormir. Gong, gong, gong.
Al principio, cuando la mente se niega todo el tiempo a colaborar, el gong puede llegar a ser insoportable. Luego, a medida que fui comprendiendo la naturaleza de mi mente (parlanchina, errática, distraída, cómoda, una fonola que me pasó música todo el tiempo....) y que me fui entregando al proceso, el gong dejó de ser un disparador de embole. Empecé a disfrutar del proceso alrededor del día 4, con certeza al día 6, y a trabajar con mucha voluntad y ganas de avanzar.
Todo el proceso es gradual, cada día se va agregando mayor complejidad a la tarea aprendida, a medida que uno se va estableciendo en la práctica. Los primeros días se aprende la técnica de Anapana, útil para empezar a entrenar la mente y prepararnos para Vipassana, que se enseña el cuarto día.
Los primeros días fueron frustrantes para mí, ya que no lograba enfocar mi mente como quería. Luego empecé a aceptarla, medio loca como es, y a entrenarla.
El día 10 se nos permitió romper el silencio, y comenzamos a intercambiar vivencias entre nosotros. Fue revelador enterarse que personas que me parecían muy sólidas en su práctica la habían pasado mal como yo. Fue duro para todos. Y es por eso que no se permite hablar, para que las vivencias que otros relatan no nos afecten o sugestionen, ya que el proceso es interno y muy personal. Quizás estén pensando que mucha gente abandona el curso antes de terminarlo, y la verdad es que no; éramos 60 entre hombres y mujeres, y sólo dos personas se fueron. Parece imposible, pero no lo es. Otro aspecto importante es que no es una religión, con lo cual no entra en conflicto con la elección religiosa de cada estudiante.
Por suerte, uno no está solo. Hay un equipo de voluntarios compuesto únicamente por estudiantes antiguos (es decir, que ya han hecho un curso de 10 días), que se desempeñan como "managers" de hombres y mujeres, que cocinan y sirven la comida, suenan el gong, organizan el evento, etc. Los cursos de Vipassana se sustentan sólo con donaciones y voluntariado de estudiantes antiguos. Tal atmósfera de amor es muy movilizante.
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| Estudiantes, managers, y servidores. Todos felices. |
La prueba más contundente del cambio fue enterarme, al finalizar el curso, que entraron a robar a nuestra casa. Esto terminó de sacudirme la estantería, fue genial enterarme en ese precisos momento, una especie de patada al pecho que me hizo largar todo el llanto que venía aguantando (soy de las que no lloran fácilmente). Para mi sorpresa, no sentí bronca como en ocasiones previas, lo que más me afectó fue pensar que había perdido información y sobre todo fotos. Durante el viaje de regreso a Córdoba fui pensando en todo eso, haciendo una especie de duelo por lo que había perdido, y confirmando cuánto nos hace sufrir el apego a las cosas. Y fui entendiendo qué ignorante soy, por sufrir tanto por algo así. Es la ignorancia la raíz de nuestro sufrimiento.
A todos los que me cruzo les digo lo mismo: hacer un curso de Vipassana puede traerte muchos beneficios. Hay que vivirlo, no hay manera de que ningún relato transmita la esencia de la práctica. Y si no es en esta vida, será en la que sigue. El camino recién empieza.
Links útiles:
18 de febrero de 2015
Before Vipassana
En unas horas salgo hacia Dolores, cerquita de Capilla del Monte, para tomar un curso de 10 días de meditación Vipassana. Hace pocos meses leí por casualidad un artículo sobre esta técnica y me interesó mucho, sobre todo por la auto observación que implica, lo desafiante de estar 10 días en silencio aprendiendo a meditar, y la curiosidad de lo que pudiera aflorar durante esos días. Por lo general soy muy reactiva a todo, vivo hiper estimulada, y suelo pasarme de vueltas. Con lo cual pienso que aprender esta técnica puede serme muy beneficioso, no sólo a mí, sino también a los que me rodean.
Cuando me enteré de que estaban abiertas las inscripciones para las primeras sesiones de 2015 en Córdoba, me registré sin dudarlo. A medida que les fui contando a mis amigos y familia, me hicieron preguntas como éstas:
¿Qué es Vipassana?
Vipassana, que significa ver las cosas tal como realmente son, es una de las técnicas más antiguas de meditación de la India. Fue redescubierta por Gotama el Buda hace mas de 2.500 años y fue enseñada por él como un remedio universal para males universales, es decir, como un arte: El arte de vivir. Esta técnica no sectaria tiene por objetivos la total erradicación de las impurezas mentales, y la resultante felicidad suprema de la completa liberación. La curación, no meramente la curación de las enfermedades, sino la curación esencial del sufrimiento humano, es su propósito.¡10 días en silencio!! ¿Y cómo vas a hacer?
Vipassana es un sendero de auto-transformación mediante de la auto-observación. Se concentra en la profunda interconexión entre mente y cuerpo, la cual puede ser experimentada de manera directa, por medio la atención disciplinada dirigida a las sensaciones físicas que forman la vida del cuerpo, y que continuamente se interconectan con la vida de la mente y la condicionan. Es este viaje de autoexploración a las raíces comunes de cuerpo y mente, basado en la observación, lo que disuelve la impureza mental, produciendo una mente equilibrada, llena de amor y compasión.
Las leyes científicas que operan en nuestras sensaciones, sentimientos, pensamientos y juicios llegan a hacerse evidentes. Mediante la experiencia directa, se comprende la naturaleza de como uno crece o decrece, de como uno produce sufrimiento o se libera de él. La vida se va caracterizando por una intensificación de la conciencia, por la ausencia de engaño, por el auto-control y la paz.
La verdad que no tengo la más pálida idea. Supongo que estar con otra gente intentando lo mismo debe ayudar.
Además de estar en silencio, hay varios aspectos más a respetar, desglosados en el Código de Disciplina.¿No será una secta eso? (mis padres)
Parecería que no. Cuando vuelva (si vuelvo) les confirmo.¿Hacen yoga también?
No, no se hace ejercicio físico durante el curso.
La practica entera es en verdad un entrenamiento mental. De la misma manera que empleamos los ejercicios físicos para mejorar la salud del cuerpo, la Vipassana puede ser utilizada para desarrollar una mente saludable.Bueno, ¿pero al menos podés llevarte algo para leer?
No. Ni para leer ni para escribir.¿Y si te cansás podés irte antes?
No lo recomiendan: El estudiante debe permanecer hasta que el curso finalice totalmente y debe leer y sopesar cuidadosamente también las demás reglas. Solo deben solicitar admisión en un curso aquellos que consideren con toda honestidad que pueden seguir escrupulosamente la disciplina. Quienes no se sientan preparados para realizar ese esfuerzo perderán el tiempo y lo que es más, molestarán a aquellos que quieran trabajar seriamente. El estudiante potencial también debe comprender que no sólo sería desaconsejable, sino incluso perjudicial, abandonar el curso antes de que éste finalice, por encontrar la disciplina demasiado dura. También sería una pena si, a pesar de los repetidos avisos, un estudiante no cumple las reglas y se le tiene que pedir marcharse.Creo que va a estar muy bueno,
Les dejo algunos links interesantes sobre Vipassana para que hagan su propia investigación:
- Meditación Vipassana
- Essentials of Insight Meditation Practice: A Pragmatic Approach to Vipassana
- Vipassana Meditation and Body Sensation: Eilona Ariel at TEDxJaffa 2013
En estos momentos tengo una mezcla de ansiedad y alegría incómoda, parecido a lo que me pasa cuando estoy por emprender algún viaje. Y no sé por qué me sorprende, si la verdad es que es un gran viaje el que está por comenzar.
¡Hasta la vuelta!
15 de julio de 2014
Manija mundialista
Fue raro. Lo que me pasó durante este mundial de fútbol fue raro.
Hace varios años que me chupaba bastante un huevo todo lo que pasase con el deporte "argentino", ya sea el fútbol, las leonas, los pumas, los Spurs, las olimpíadas, Nalbandian, la Bardach, etc. Creo que la última vez que recuerdo haber seguido un mundial fue en el 98, del cual me quedó grabada la imagen de Ortega cabeceando a un holandés, momento a paritr del cual el equipo se hundió como el Titanic. Ah, y de la ceremonia inaugural que fue de una somnolencia alucinante, ¿se acuerdan de esos mega muñecos que iban atrevesando la ciudad? Recuerdo que era Bonadeo el comentarista para la transmisión argentina. En esa época trabajaba para un boliche. Sí, yo, la ingenierijilla. Atendía el guardarropa, donde también tenía un mini kioskito de puchos, chicles y chupetines. Además repartía descuentos y free-pass. Y ese año, los repartí con la banderita celeste y blanca pintada en las mejillas, porque marketing.
Antes de eso no tengo muchos recuerdos más, excepto el doping positivo de Maradona en el 94, y por supuesto la gran copa Italia 90. El muñequito tricolor, cual capresse cubista, es otra de esas imágenes que me quedaron grabadas fijas en la retina. Igual que el tema del mundial, no sé por qué, pero cada vez que la escucho me agarra una especie de emoción (y algo de manija) que no entiendo. En ese mundial yo tenía 8 años, no son muchas cosas las que me quedaron, excepto que mi abuela Granny tenía un televisor a color nuevo, así que con mis viejos íbamos a su casa en Martínez a ver los partidos. Yo, aún un mono que copia todo, una tarde me hice la señal de la cruz igual que el Maradona de la tele; mi abuela, inglesa ella, me retó y dijo "eso no se hace". Capaz ahí arrancó el rechazo que tengo por la iglesia católica, quién sabe.... También me retaba si saltaba en el sillón; otro posible origen de mi rompepelotismo. Cuando Argentina ganó la semifinal ese año, estaba en Capital Federal en casa de mis abuelos. Fuimos a ver a la gente festejar al Obelisco, y todo era de una felicidad apabullante. Papelitos volaban por los aires, la gente pasaba en auto revoleando banderas. Muy loco. Desde mi perspectiva, ¡el Obelisco era altísimo! Después de eso, no tengo ni idea qué pasó. Creo que el hecho de haber jugado (y perdido) con Alemania lo incorporé años más tarde.
Este año, me mantuve bastante ajena a toda la movida mundialista. Viviendo acá en Roma, estuve alejada del bombardeo publicitario. No vi las propagandas de Quilmes. No escuche ni una vez la trillada frase "Sponsor Oficial de la Selección Argentina". Hasta me compré una bandera italiana, y fui agitándola desde el auto de mi amiga Claudia mientras íbamos a ver el partido Italia-Inglaterra con otros amigos tanos.
Pero en algún punto, empecé a darme manija. Manija mundialista. Que un poco transmití a mis amigos romanos, con quiénes me junté a ver los partidos de Argentina, ya que Italia había quedado afuera y no tenían a quién alentar. Hasta les enseñé a preparar fernet con coca en un tupper alto, porque no teníamos botellas para recortar. Una de las chicas trajo un cucharón sopero para servirlo. "¡No, que no es ponche esto!!", así que también aprendieron a tomarse un fernesazo comunitario.
Claudia, una fanática loca de la Roma, me decía que quería ir a Argentina a ver algún partido, porque parece que somos famosos por las hinchadas que agitan sin cesar. Y justamente cerca de la final empezaron a aparecer artículos ""analizando"" (las doble comillas son a proósito...) ambos equipos y países; uno de ellos, de un diario alemán, mencionaba que el hincha argentino es muy apasionado, e ilustraba dicho aspecto con esta joyita:
![]() |
| Romano DOC ferneteando |
Al final, (no) ganamos, perdimos, igual nos divertimos, sobre todo con la locura que se generó en torno a Mascherano super líder, y los cientos de #MascheFacts que todos los manijas se inventaron.
Porque éramos un gran colectivo manija, con poderes transoceánicos, llegando a ser trending topic inclusive en otros países:
![]() |
| Liniers, un gran manija |
| #BBCtrending: Why is Chuck Norris trending in Argentina? Para el próximo mundial la verdad me importa poco si ganamos la copa o no, sólo espero que sea tan divertido como este. |
15 de mayo de 2014
London calling
What to expect when visiting England?
- Lovely double-decker buses.
- To be offered a cup of tea several times a day.
- Beautiful gardens everywhere.
- Full of nice little shops.
- Complex (and fun) London tube network.
- To hear people use the word "lovely" A LOT.
- Rain, rain, and more rain. Oh, and.... more rain.
- As you freeze to death british people will be wearing t-shirts.
- Cars are driven on the left (very important!)
- Fantastic sense of humour.
12 de mayo de 2014
¡Ayúdame a mirar!
Todavía me acuerdo el día en que Hernán me regaló "El libro de los abrazos". Fue un sábado del mes de julio, bajo un hermoso sol de invierno en Parque Rivadavia. Me devoré el libro en poco tiempo, dejando notas y marcas en varias de las historias. Una de ellas se mantiene vívida en mi memoria, y expresa perfectamente qué me pasa en este viaje: necesito ayuda para mirar.
Y se siente maravilloso.
3 de abril de 2014
Devi essere una guerriera
Hoy tuve uno de esos encuentros callejeros memorables. Iba en la metro, camino a la universidad, leyendo apuntes en el Kindle. A mi derecha, una señora de unos 70 años, con un carrito de esos para hacer las compras. Y a su derecha, un chico que miraba fotos en su celular, todo encorvado y con el celu casi pegado a la cara.
Siento que vibra mi teléfono, y cuando lo saco ella me mira, con un gadget en cada mano, y dice: "¡Ustedes hacen tantas cosas al mismo tiempo! Miralo a él (señalando a su derecha) está atrapado por el teléfono... ¡Y vos sos igual!"
No pude menos que reirme. Tenía razón la romana. Me contó que su nieto más chico está por cumplir 18 años, y que está todo el día absorto con il telefonino, sin darse cuenta qué pasa a su alrededor. Que cuando ella nació en San Giovanni, acá en Roma, el mundo era distinto, aunque igual peligroso. Que los consejos de su madre siguen siendo válidos, aún después de tantos años. Que ella era muy inocente cuando era joven, pero que en cambio yo parecía sabia a pesar de mi edad. Me tomó la mano, y señaló el centro con su dedo índice, presionando fuerte. "Este es el mundo" dijo, y luego me cerró la mano con firmeza. "Debes ser una guerrera, y el mundo será tuyo".
Cuando nos despedimos, Maria me dio dos besos, y al sentir mi perfume me dijo que olía como una rosa. Obviamente salí sonriendo del vagón, mientras nos deseábamos buona giornata al unísono.
Siento que vibra mi teléfono, y cuando lo saco ella me mira, con un gadget en cada mano, y dice: "¡Ustedes hacen tantas cosas al mismo tiempo! Miralo a él (señalando a su derecha) está atrapado por el teléfono... ¡Y vos sos igual!"
No pude menos que reirme. Tenía razón la romana. Me contó que su nieto más chico está por cumplir 18 años, y que está todo el día absorto con il telefonino, sin darse cuenta qué pasa a su alrededor. Que cuando ella nació en San Giovanni, acá en Roma, el mundo era distinto, aunque igual peligroso. Que los consejos de su madre siguen siendo válidos, aún después de tantos años. Que ella era muy inocente cuando era joven, pero que en cambio yo parecía sabia a pesar de mi edad. Me tomó la mano, y señaló el centro con su dedo índice, presionando fuerte. "Este es el mundo" dijo, y luego me cerró la mano con firmeza. "Debes ser una guerrera, y el mundo será tuyo".
Cuando nos despedimos, Maria me dio dos besos, y al sentir mi perfume me dijo que olía como una rosa. Obviamente salí sonriendo del vagón, mientras nos deseábamos buona giornata al unísono.
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| Durga, la invencible, también conocida como diosa de la guerra |
Real Love
Gracias John por tanto <3
All my little plans and schemes
Lost like some forgotten dreams
Seems like all I really was doing
Was waiting for you
Just like little girls and boys
Playing with their little toys
Seems like all they really were doing
Was waiting for love
Don't need to be alone
No need to be alone
It's real love
Yes it's real love, oh it's real love
Yes it's real love
From this moment on I know
Exactly where my life will go
Seems that all I really was doing
Was waiting for love
Don't need to be afraid
No need to be afraid
It's real love
Yes it's real love, oh it's real love
Yes it's real love
Thought I'd been in love before,
But in my heart I wanted more
Seems like all I really was doing
Was waiting for you
Don't need to be alone
No need to be alone
It's real love
Yes it's real love, oh it's real love
Yes it's real love....
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