Día 2 - Mal País
Arrancamos la mañana con un buen desayuno Tico: el famoso
Gallo Pinto. Consiste en arroz y frijoles, y se prepara mezclando el arroz con los frijoles negros o rojos (de ahí
su nombre gallo pinto), se añade más cantidad de arroz que de frijol
rojo y se fríe hasta quedar tostado. Puede ordenarse con
huevos fritos o revueltos, con jamón o tocineta, y también con queso
Tico frito, el cual se hace a la plancha.
Gallo Pinto con huevos revueltos y jamón
Con queso frito
Si no te va el Gallo Pinto, un Americano viene muy bien.
En Ritmo Tropical, el hotel donde estamos, se alojan también muchos
garrobos. Se la pasan tomando sol en el techo del
restaurante del hotel, y se puede escuchar como caminan y se arrastran,
sobre todo por las canaletas llenas de hojas secas.
Presenciamos algunos
encuentros tensos entre dos machos que se andan disputando el
territorio, y por supuesto, las hembras que ahí viven. Algo muy gracioso
que hacen es una especie de headbanging: miran hacia arriba, como si
saludasen al rey sol, y luego sacuden la cabeza arriba y abajo. Deben
ser reptiles metaleros estos.
Todo es super relajado aquí: la gente, los horarios, las actividades.
Nos saludamos todos con todos, varias veces al día y siempre con una
sonrisa, ya sea en español, en Tico, o en inglés: Hola, Buenas, Hi,
Hello. Hey.
Y todo es Pura Vida:
- ¡Buen día! ¿Cómo está usted?
- Pues aquí ando, ¡Pura Vida!
Pura vida viene a ser como un Hakuna Matata, pero de Costa Rica. Es una
oda a ser feliz cada día, porque cada día es pura vida. Y la verdad,
debo decir que se los ve muy tranquilos a todos.
Las playas del sur de la Península de Nicoya son bellísimas. El agua
es riquísima, y la temperatura es siempre ideal, de mañana o de noche.
Las playas son anchas y con arena finita, con algunas zonas pedregosas.
Cuando termina la arena no hay una costanera con autos, negocios y
gente, sino que comienza un bosquecito tropical con mucha sombra,
henchido de palmeras, palos de coco, almendros, enredaderas, algún que otro helecho, y mucha fauna.
Hemos
visto muchas ardillas armando sus nidos, cortando ramas con hojas por
encima de nuestras cabezas. Los pelícanos, garzas, y otras aves más se
hacen la fiesta cerca de la orilla cuando se acerca algún cardúmen. Se
las ve sobrevolando el área y cayendo en picada para pescar un rico
almuerzo, entremedio de los aprendices de surfers, que reniegan con las
olas y "espumitas" cerca de la orilla.
Las playas están prácticamente vacías, caminando unos 300-400 metros
por la costa uno puede encontrarse solo en la playa. Algún que otro
humano puede pasar caminando. No hay gente con música estridente, no hay
más reposeras que las que alguno pueda llevar consigo. No hay
vendedores ambulantes, sólo algunos hippies en la entrada a Playa
Carmen, todos paz y amor. Y un colombiano frulero que vende los pareos
super caros, no se los compren por favor.
La calle principal que une Mal País con Santa Teresa y Playa Hermosa
es de tierra y piedra, o sea una constante polvareda en época seca. El
alto tránsito de 4x4, quadriciclos (o "quadras"), camiones y motos, hace
que mucha gente circule con un pañuelo o barbijo para evitar masticar
polvo mientras circula. Hay mucha gente que usa la bici (o "banana")
como principal medio de transporte. De hecho, acá me dice Hernán que,
según la guía, en Costa Rica hay 1 auto cada 100 habitantes.
El principal atractivo de este lugar no es sólo la playa y el mar,
sino lo que se puede hacer con ellos: surfear. Está infestado de
surfers, Ticos y del resto del mundo, sobre todo "gringos". Hay Surf
Camps que ofrecen paquetes all inclusive con estadía en cabinas privadas
o compartidas, incluyendo comidas y lecciones de surf, y hasta la renta
de la tabla. Así que aquí los horarios son los del sol (sobre todo la
hora del "sunset") y de las mareas, lo demás la verdad que no importa.